La Autoridad del Servicio Civil (SERVIR) es una de los escasos aciertos de la administración saliente. Frente a los problemas generados por la reducción de las remuneraciones de los tecnócratas en el Estado y la ausencia de mecanismos adecuados de selección y retención de personal calificado, SERVIR ha significado la posibilidad de dotar a las entidades públicas nacionales y regionales de un mecanismo para la contratación de gerentes públicos de primer nivel.
El mecanismo de SERVIR significa la posibilidad de una remuneración complementaria a partir de la escala remunerativa de la institución pública beneficiaria. Esto permite que los sueldos de los gerentes que son incorporados al Estado a través del mecanismo de SERVIR tengan una remuneración más cercana a una remuneración ‘de mercado’ estimada sobre la base de su historia salarial y su nivel de responsabilidad. Esto ha sido vital para muchas entidades del gobierno nacional, pero sobre todo para los gobiernos regionales en donde las escalas remunerativas oscilan entre la cuarta y la tercera parte de las remuneraciones del nivel nacional de gobierno a igual responsabilidad. Los convenios con SERVIR han sido fundamentales en varios procesos de reforma institucional en los gobiernos regionales como Junín, Cajamarca y Apurímac. Lograr una remuneración apropiada en el interior del país es muy difícil para las autoridades regionales y locales. Los gerentes de SERVIR, en la mayoría de los casos, han logrado repuntes importantes, tanto en los niveles de ejecución como en la calidad del gasto y en la calidad de los procesos administrativos.
El procedimiento de SERVIR también supone un mecanismo de selección de personal que propicia la identificación y contratación de personal altamente calificado. Y esto en el marco institucional actual del Perú es tremendamente importante. Que exista una institución pública con recursos para contratar una empresa especializada que permita seleccionar ternas de gerentes capaces con mecanismos totalmente distintos al ‘amiguismo’ o al ‘contubernio’ es algo que merece una felicitación. Fue un acierto del presidente Alan García nombrar a Nuria Esparch a la cabeza de SERVIR, pues los avances sustantivos de los mecanismos de SERVIR han dependido fundamentalmente de la capacidad de persuasión y negociación de la doctora Esparch y de su equipo. Al término de una gestión exitosa, la posta la toma el economista Edmundo Beteta, que es un profesional altamente calificado y que fue rechazado para ser elegido Contralor injustamente por el Congreso. SERVIR puede ser fundamental para consolidar la descentralización a través de dotar a las regiones y municipios de cientos de gerentes públicos. SERVIR requiere expandirse de forma significativa. Esperemos que el nuevo gobierno les preste todo el apoyo. Por ahora, parece que estamos en buenas manos.
Gustavo
Guerra-GarcÃa