En los últimos días somos todos testigos de una campaña sistemática tanto de los congresistas como de los candidatos de Solidaridad Nacional (SN) con el objetivo de acallar a Fuerza Social (FS). Las medidas han sido cuatro: i) amenazar a Susana Villarán con una revocatoria, ii) ejecutar una denuncia ante el JNE por intromisión política; iii) preparar una denuncia penal contra Susana Villarán ante el Ministerio Público; y iv) movilizar a la comisión de Fiscalización dominada por Solidaridad Nacional para pedir que se abra el secreto bancario de Vladimiro Huaroc, presidente de Fuerza Social y ex presidente regional de Junín. Todo esto no es más que la sobre reacción generada como consecuencia de que Susana Villarán, alcaldesa de Lima, cumplió su palabra de informar a la ciudadanía respecto de cómo recibió la Municipalidad de Lima.
El informe de Susana Villarán fue objetivo, puntilloso y cauteloso. La ciudadanía de Lima no esperaba menos de ella. Los limeños por primera vez en muchos años se enteraron de aquello que el ex alcalde, y hoy candidato presidencial, silenció durante ocho años. Lima no tuvo plan. No ejecutaba la mitad de sus propias inversiones, pagó casi 50 millones de soles porque le hagan sus licitaciones y los operadores de OIM no pueden ser objeto de sanción por mala práctica porque no están sujetos a la legislación nacional.
Lima se enteró por el informe de Susana que se entregaron licencias a 15 asociaciones de ambulantes en el último minuto y que los ambulantes han pasado de 1,300 a 7,000 y solo 3,091 están regulados por la Municipalidad. También supimos por Susana Villarán que se entregó la obra del Mercado Mayorista y no hay plan de traslado, que el túnel de Santa Rosa está paralizado por un derrumbe, que el complejo deportivo Pedro Huilca se construyó sobre un relleno sanitario y que el Metropolitano costó el triple de lo previsto y atiende a un tercio de los pasajeros.
¿Castañeda informó cuando inició su gestión que su antecesor le dejó la alcaldía con los teléfonos cortados y las cuentas en rojo? El ex alcalde Castañeda sí informó sobre cómo le dejaron la municipalidad. ¿Por qué informar ahora resulta que no es conveniente? ¿Merecíamos en la ciudad de Lima que nuestra alcaldesa nos informe del estado de la situación? La ciudad sí necesitaba que su alcaldesa informe. Los limeños teníamos el derecho de contar con la información relevante de cómo se tomaron las decisiones en la gestión de Castañeda. El ex alcalde debe de haber tomado conciencia que los problemas que enfrenta hoy por dicho informe no son más que la consecuencia de 8 años de silencio. Que eso no vuelva a suceder.
Gustavo
Guerra-GarcÃa