El viernes de la semana pasada, la propuesta legislativa para el sector del transporte terrestre de Fuerza Social fue respaldada por 11 gremios del transporte urbano de Lima, el gremio más importante de transporte urbano del Perú (CONET) y APOIP, que es la organización gremial más importante del transporte interprovincial. A pesar de la escasa cobertura mediática, es importante señalar que este acontecimiento es inusual y expresa un avance en la cohesión de los gremios de transporte que, en el caso del transporte urbano de Lima, han estado históricamente divididos. El respaldo es consecuencia de la presencia de seis candidatos en la lista de Fuerza Social entre dirigentes gremiales, empresarios y dirigentes de los choferes. Pero también es el reflejo de la decisión de una parte de este sector de participar directamente en política y buscar una representación propia, luego de varios años de traiciones. La confianza que los gremios de transportes tienen en la autoridad Municipal de Lima, también ha sido y es un factor de su integración y articulación. Demoró meses discutir y concordar una agenda legislativa para el transporte, pero ya está. Esperamos ahora que sea una hoja de ruta para el Poder Legislativo, más allá del resultado electoral.
La hoja de ruta del transporte tiene como punto angular la propuesta de una Ley de Transporte y Tránsito que implica redefinir las competencias con el objetivo de lograr que los gobiernos provinciales de las principales ciudades tengan todas las herramientas necesarias para concluir sus reordenamientos de rutas urbanas. En la agenda también destacan las propuestas de Ley para la creación de la Autoridad Autónoma del Transporte en Lima y Callao, el otorgamiento de suficiente autonomía a la SUTRAN, la iniciativa para la creación de la Escuela Nacional de Choferes, la derogatoria de la Ley de Puntos y la modificación de la Ley de Hidrocarburos para que los precios de los combustibles se fijen de acuerdo a los costos reales.
Necesitamos un nuevo marco legal que incentive la existencia de empresas fuertes que superen el modelo comisionista-afiliador que conduce a la guerra del centavo e incentivos para incorporar a los trabajadores en las planillas de las empresas. Pensamos que un gremio urbano unificado y sólido con interlocutores adecuadamente asesorados, un Congreso amigable y una autoridad competente y dialogante son el sustento fundamental de cualquier reforma del transporte. Parece que la ventana de oportunidad se abre y los vientos soplan a favor de una reforma tan esperada como necesaria.
Gustavo
Guerra-GarcÃa