El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Martes 22 de Mayo del 2012

Columnistas | 24-04-2011 | Gustavo Guerra-García

EL RIESGO DE UN NUEVO RÉGIMEN FUJIMORISTA

Alberto Fujimori llegó al Poder buscando un lugar en el Senado. Arribó a la conducción del Poder Ejecutivo sin partido, sin bases sociales organizadas y sin programa. Las Fuerzas Armadas se constituyeron pronto en su partido y los altos mandos firmaron actas de sujeción. Los prefectos, gobernadores y militares suplieron la ausencia de bases sociales organizadas. El FMI, el BM y el BID aportaron el programa del Consenso de Washington y muy pronto el poder multinacional y el gran empresariado nacional aceptaron las reglas del nuevo juego del régimen fujimorista, con el apoyo de los sectores conservadores de la Iglesia. La temprana denuncia de Susana Higuchi, esposa del Presidente Fujimori, respecto del tráfico de la ropa usada donada por ciudadanos japoneses, precipitó el autogolpe del 5 de abril. Para salir del grave problema institucional creado se eligió una Asamblea Constituyente que cristalizó el esquema de un régimen que centralizó el Poder en el Presidente, en el Gobierno central y en el Ministerio de Economía y Finanzas.

 

El régimen se constituyó para facilitar la permanencia en el Poder de Alberto Fujimori, quien para cumplir sus objetivos políticos no dudó en dividir el Sistema Electoral en tres cabezas, por si alguna se resistía a su interferencia, multiplicó los jueces provisionales para manipular sentencias -y conciencias- y, en la cúspide de su popularidad utilizó al Sistema de Inteligencia Nacional para canjear la línea editorial de los canales de TV, a cambio de dinero proveniente de la corrupción.

 

La política económica del régimen fujimorista era el neoliberalismo salvaje con timón a la derecha. En el transporte solo faltó quitar los semáforos. El apoyo a las multinacionales extractivas fue total y la minería es hasta ahora la única actividad con políticas promocionales específicas. A los municipios solo les dejaban el 7% de la inversión pública y no existía nada parecido a la planificación. El manejo de la Hacienda pública obstruía el desarrollo humano, ya que se desfinanciaban los programas sociales regulares. No obstante, siempre hubo recursos para las travesuras presidenciales. Cálculos conservadores estiman que la corrupción ascendió a US$12,000 millones. El régimen más corrupto de Latinoamérica cayó cuando se desaceleró la economía, le bajaron el dedo al señor Montesinos en EE.UU. y el pueblo organizado dijo basta. Hoy, la hija de Alberto Fujimori aspira a llegar al Poder para gobernar con los mismos operadores políticos leales a su padre y a Montesinos. Tiene el mismo apoyo de los intereses empresariales –nacionales y extranjeros- en su campaña. Las mismas políticas represivas y neoliberales se preparan para volver y dominarnos a todos, a través de mecanismos perversos y muchas malas artes. La institucionalidad democrática, la descentralización, la libertad de prensa y el medio ambiente están en altísimo riesgo. Espero que una gran mayoría de ciudadanos estemos listos para decir basta…, una vez más. 

 
Gustavo
Guerra-García

Mis otra columnas
Galería Fotográfica
Galería Fotográfica
Encuesta

¿Está de acuerdo con el desempeño del Gobierno en el caso Conga?





Diviértete