Columnistas | 03-06-2011 | Gustavo Guerra-García
Hasta la fecha permitida para la publicación de sondeos, las empresas encuestadoras más serias señalaban que existía un empate técnico entre los dos primeros candidatos. Es mi opinión, y espero no confundir mis deseos con la realidad, que las principales encuestadoras, aunque han recopilado honestamente sus datos, tienen algunas omisiones que me permiten concluir que Ollanta Humala será el próximo presidente.
En primer lugar, no capturan el voto en el exterior en donde gana Keiko Fujimori y tampoco capturan el voto de las zonas más alejadas de la sierra y selva rurales en donde gana Ollanta Humala. Además, la propia ponderación de lo rural está equivocada. Si asumimos que la población rural es 25% como hace el INEI, subestimamos el peso de este sector del país. En realidad, todos los centros poblados menores a 2,000 habitantes son rurales y eso totaliza casi el 40% de la población. Lo importante es que la población rural es mucho mayor a la población de los peruanos en el exterior, así que allí hay algunos puntos más para Ollanta Humala.
En segundo lugar, existe evidencia de voto oculto que se refleja, como señaló en su momento Alfredo Torres de IPSOS APOYO, en el aumento de la tasa de no respuesta que no han sido públicos alcanzaría el 60%. Es decir, las personas que se niegan a responder la encuesta son más que las que responden la encuesta. Existen evidencias de que cuando se producen carga-montones mediáticos contra un candidato, sus votantes tienden mayoritariamente a no contestar las encuestas. Más aún si perciben que todo el establishment apuesta por la candidata adversaria.
En tercer lugar, considero que en el debate Ollanta Humala colocó dos banderillazos muy duros. La no devolución del dinero de la corrupción y las esterilizaciones forzadas. En contrario, Keiko Fujimori resaltó los cambios de los programas, pero en los sentimientos de las personas esto no compensa lo primero. Así que algo debe haber cosechado la campaña de Gana Perú.
En cuarto y último lugar, la seguidilla de errores de Keiko Fujimori y sus voceros desnuda el subconsciente colectivo corrupto del sistema fujimorista y su falta de integridad moral. Eso espero les quite muchos votos y asegure el triunfo de Gana Perú. “Montesinos está condenado por asesinato, pero no está probado que sea un asesino”, “nosotros matamos menos”, “la mayoría de mis colaboradores son honrados”, “no fueron esterilizadas contra su voluntad sino sin su voluntad”, “Montesinos desconocía la existencia del Grupo Colina”. Estas son solo unas cuantas perlas que grafican cuán infructuosos han sido los esfuerzos por tratar de presentar a Keiko Fujimori como algo diferente a lo que en verdad es: la operadora de los planes de su padre y el centro de gravedad del sistema fujimorista. Ese sistema cruel y despiadado, dispuesto a todo por eternizarse en el Poder y controlar a los peruanos para enriquecerse indebidamente. Por todo esto, estimo y espero que no permitiremos que se reinstaure el régimen fujimorista. El domingo daremos una digna respuesta a todas las encuestas.
Gustavo
Guerra-García