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Martes 22 de Mayo del 2012

Columnistas | 10-06-2011 | Gustavo Guerra-García

LA HORA DE LA IZQUIERDA

 

La foto de Susana Villarán al lado de Ollanta Humala muestra una realidad indiscutible. Los dos cargos públicos más importantes del Perú, que son sometidos a elección popular, han sido ganados por políticos cuyas organizaciones se ubican en el espacio de la izquierda. Si consideramos que un gran grupo de Presidentes Regionales son de izquierda (Gregorio Santos o Vladimir Cerrón) o de centro izquierda (Juan Manuel Guillén, César Villanueva o Mauricio Rodríguez), tenemos que señalar que, como muchos otros países de Sudamérica, el Perú ha virado hacia la izquierda.

 

Ollanta Humala y Susana Villarán ganaron ambos las elecciones por poco. Los dos aprovecharon al máximo las oportunidades que se presentaron en sus campañas, ambos sacaron ventaja de la división de las organizaciones políticas de centro derecha, apostaron por plataformas políticas de inclusión y lograron unir el campo de lo popular.  Estos triunfos, incluyendo los de los líderes regionales, han generado grandes expectativas y tienen importantes enemigos que se han quedado con sangre en el ojo. A ninguno de ellos le será fácil gobernar en un país en donde hay más libertad de prensa que libertad de expresión.

 

En América Latina, los partidos de izquierda y centro izquierda han organizado grandes coaliciones en Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y El Salvador. Así, coaliciones políticas con viabilidad electoral han generado gobiernos que en varios casos han logrado armonizar el crecimiento económico de largo plazo con la inclusión. La fortaleza política de las coaliciones también les dio a los gobiernos una gran capacidad de intermediación política, favoreció el arraigo de las organizaciones políticas en vastos sectores sociales y permitió que en la población más necesitada se generen sentimientos de autocontención social. Es decir, estos gobiernos tuvieron la capacidad de limitar las expectativas de la población organizada a través del diálogo en todas las bases sociales organizadas. Hoy en día, en este orden de ideas, el electo presidente requiere de dos cosas fundamentales. Por un lado, iniciar las reformas requeridas para la inclusión con eficacia desde el primer día (reforma del Estado, de las finanzas públicas y fortalecimiento de los programas sociales regulares, entre otros); y, por el otro, articular una gran coalición política que permita crecer  e incluir logrando autocontención social. Las organizaciones políticas de izquierda y centro izquierda están llamadas por la historia para cambiar profundamente las maneras en las que se hace intermediación política en el Perú. Una parte importante del futuro está en sus manos.     

 
Gustavo
Guerra-García

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