Columnistas | 01-07-2011 | Gustavo Guerra-GarcÃa
Conocí a Rosa María Palacios cuando trabajaba como periodista en Apoyo y era una de mis fuentes. Me impresionó como una profesional dedicada y con opiniones definidas. Cuando fui viceministro de transportes, era una de las entrevistadoras acuciosas de la señal cerrada que siempre estaba informadísima de lo que preguntaba y por tanto era muy exigente con sus entrevistados. De orientación liberal en lo económico y más cerca de la derecha que de la izquierda, Rosa María siempre fue en todas las entrevistas que me ha hecho y en todos los debates a los que me ha invitado, muy respetuosa y muy profesional.
En Prensa Libre, Rosa María logró ser un referente político entretenido e importante en el horario de las 11 de la noche. En los momentos más duros del cargamontón mediático ocurrido contra Susana Villarán al final de la campaña municipal y en la coyuntura de las elecciones nacionales, ella se mantuvo en sus trece y no cedió a las tentaciones de subirse al carro de ninguna campaña. Hoy día, le pasan la factura de haber sido una periodista decente e independiente. Como ha dicho Mario Vargas Llosa, es el precio por ser honesta; y como dice José Godoy, es el costo por no haberse puesto un kimono cuando la barra brava derechista quería hacerle sentir su poder a los pocos periodistas independientes e influyentes que nos quedan.
Los que militamos en organizaciones políticas que no recibimos apoyo de las empresas con vinculaciones patrimoniales con los medios de comunicación más importantes, valoramos mucho al periodista independiente. Los que estamos por el cambio somos los que más sentimos y percibimos el enorme peso del gobierno y de los poderosos sobre los medios de comunicación.
Por todo lo anterior, esperamos pronto una rectificación del Grupo El Comercio y que el decano de la prensa detenga el proceso de desprestigio en el que viene incurriendo sistemáticamente desde que retiraron a Augusto Álvarez Rodrich de Perú 21 hace tres años por denunciar con pruebas el caso de los Petroaudios. No queremos pensar que un grupo tan importante como El Comercio está buscando periodistas que sean ejecutores de estrategias de operaciones mediáticas dirigidas por intereses económicos o políticos. No queremos pensar que Rosa María sale del aire por no ser funcional a los dictados de Palacio. Los principales accionistas del Grupo El Comercio tienen la palabra.
Gustavo
Guerra-GarcÃa