Columnistas | 08-07-2011 | Gustavo Guerra-García
En las últimas semanas, la Municipalidad de Lima ha normado dos ordenanzas muy importantes y ha pre-publicado una tercera que será puesta al voto en el Concejo el 14 de julio. La primera ordenanza corresponde al mecanismo sancionador. En ella se norman los nuevos procedimientos para evitar las “papeletas fantasmas”, se anulan las sanciones en las que no se identifica al conductor y se racionalizan las sanciones ante las faltas de transporte. Esto último es particularmente importante pues existe un conjunto de faltas graves cuyas multas se han elevado, ya que son las faltas que están directamente vinculadas a la atención al usuario y al incumplimiento flagrante de disposiciones elementales como no obstruir el tránsito para recoger pasajeros, no tener permiso de circulación, entre otros. Esta ordenanza es la punta de lanza de la estrategia de lucha contra la piratería y la informalidad.
La segunda ordenanza tiene por función establecer los plazos para definir el plan regulador de rutas y la adecuación a la realidad de la famosa ordenanza 1338. Esta ordenanza está orientada a lograr que se organice adecuadamente a las empresas de forma gradual. Establecer un estándar de servicio realista y cumplible que sea exigible para todos, es el eje y, en el entretiempo establecido, se extienden por un año todos los permisos legalmente obtenidos por las empresas prestadoras del servicio.
La tercera ordenanza pre-publicada es la más gravitante y ha sido aprobada con cargo a redacción por la Comisión de Regidores de Transportes y será votada en el Concejo el 14 de julio. En esta ordenanza se establece el Bus Patrón para Lima para el futuro. Es decir, se especifica el tipo de vehículo estándar que circulará por la ciudad, y esta decisión es muy importante para darle estabilidad a las inversiones en vehículos. En la misma ordenanza se establecen los mecanismos para congelar la flota de transporte público y regular la renovación por sustitución. Lo cual es importante, pues si en la casa hay una inundación lo primero que hay que hacer es cerrar la llave general. Contra estas reformas orientadas a poner orden se rebelan un conjunto pequeño de empresas de transportes que tienen una concentración de 75% de combis dentro de su parque automotor. Los representantes de la ‘cultura combi’ con timón cambiado a la derecha están convocando un paro el 13 de julio para intentar frenar los esfuerzos de la Municipalidad para poner orden en la ciudad. Confío que la esperanza de una ciudad más ordenada derrote a la ‘cultura combi’.
Gustavo
Guerra-García