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Martes 22 de Mayo del 2012

Columnistas | 15-11-2010 | Rosa Maria Palacios

¿AÚN NO HEMOS VISTO NADA?

En 1989, más o menos en estos días del año, Mario Vargas Llosa iba primero en las preferencias para la presidencia que se disputaría en abril de 1990. Una persona que fue muy cercana a sus campaña me contó que, sin tomar en cuenta el éxito, un solitario asesor advirtió preocupado un resultado muy negativo. Ante la pregunta ¿por qué votaría por él?, los más pobres contestaban mayoritariamente que lo harían porque no conocían a un candidato mejor. Es decir, si aparecía alguien que percibirán como “mejor” ahí se irían los votos. Y eso fue lo que sucedió con Fujimori.

 

Este fin se semana se presentaron en el CADE los cuatro candidatos punteros hasta hoy. Castañeda, Fujimori, Toledo y Humala. También estuvo presente Aráoz. Los cinco tienen el color y el sabor de lo viejo conocido. Unos, por su experiencia de gobierno. Toledo, Castañeda y Aráoz tienen gestión pública que exhibir. Otros, Humala y Fujimori hija, por ser actores políticos relevantes desde el 2006. Uno a la izquierda y cuatro a la derecha, peleando todos por ponerse de una forma u otra al centro, en donde se ubica el grueso de los votantes peruanos.

 

Sin embargo, en el pasivo de los cincos hay grandes problemas. Castañeda quiere ser gerente, pero no quiere rendir cuentas a su directorio. No sabe lo que cuestan las obras que tanto promociona (al final, el triple), no puede explicar el por qué de su prioridad y nunca sabe cuánto tardarán. Un hombre que detesta comunicar, menos podrá explicar el escándalo de (paradoja de nombre) Comunicore. Fujimori tiene hoja de vida ser “la hija de” y como única propuesta indultar a su padre condenado por corrupción  (reconocida por él mismo) y violación de derechos humanos. Toledo no habrá robado y mandado a matar a nadie, pero fue un Presidente que actuó como becario perpetuo y que tiene una enorme facilidad para mentir y negar la realidad, al punto de negar a su propia hija hasta hacer casi insostenible su presidencia. Aráoz carga el pasivo de un gobierno con escándalos de corrupción y actos de prepotencia política difíciles de olvidar. Como Ministra de Economía fue responsable directamente de las remuneraciones de un millón de votantes y sus familias, lo que hace que estos no la recuerden, precisamente, con cariño. Finalmente tenemos al mismo Humala del 2006. Si no pudo ganar con ese discurso nacionalista (casi autárquico), anti estabilidad jurídica y económica, menos lo podrá lograr cuando el país, gracias a una disciplina de más de diez años, comienza a ver resultados auspicios.

 

¿Malo conocido o bueno por conocer? Hay 27 partidos con inscripción vigente. En segunda vuelta se vota por el mal menor, pero en la primera por el bien mayor. Y frente a este listado de pasivos, puede ser que todavía exista espacio para el advenedizo de última hora. Y eso, no es buena noticia para la democracia. 

 
Rosa Maria
Palacios

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