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Martes 22 de Mayo del 2012

Columnistas | 07-02-2011 | Rosa Maria Palacios

¿DROGAS, CANDIDATOS?

 

El narcotráfico podría ser un tema de campaña, aunque nunca lo ha sido. Se coló el 2006 cuando las dirigentas cocaleras aparecieron en la lista de Humala al Congreso. No pasó de mucha bulla. ¿Recuerdan a algún candidato dar una respuesta creativa, inteligente, o al menos novedosa, sobre este asunto? Tengo años entrevistándolos y la verdad es que no lo recuerdo. Algunas generalidades redundantes como “lucha a muerte contra los narcotraficantes” o “acabaremos con la microcomercialización de drogas” pero, ¿algo más?

 

No es que el problema sea moco de pavo. Además de mover millones de dólares en una economía de lavandería que se filtra, como no, en todos los poderes del Estado con sus efectos corruptos, el narcotráfico es el sostén económico del terrorismo y el responsable directo de serios problemas de seguridad ciudadana, como el sicariato que ya opera sin pausa en el Perú. Pero como los muertos no son “nuestros muertos” sino unos colombianos, mexicanos o algún personaje lumpenesco, ¿importa de verdad?

 

Como el VRAE queda Dios sabe dónde y mientras el negocio esté lejos, ¿por qué tenemos que hacer algo?  Nos escandalizamos cuando los agentes de la ley, policías y militares mueran sin la logística necesaria, enviados a combatir problemas lejanos en condiciones adversas y condenamos la situación de los hijos de otros que caen en la adicción, pero… ¿importa de verdad lo que piensen un candidato o su partido sobre el problema?

 

Cómo será la ignorancia en esta materia que Toledo propuso despenalizar el consumo cuando éste está despenalizado. Otros proponen meter presos a los adictos. Se calcula que hay 100,000 consumidores en la sociedad peruana y la población penitenciaria total, en condiciones muchas veces de horrendo hacinamiento se acerca a los 45,000 internos. ¿Dónde van a meter a los presos consumidores?

 

Como en el caso del aborto, tenemos soluciones legales hipócritas a serios y costosos problemas. Comercializar es delito, consumir no. Abortar es delito pero no existe una sola mujer presa por abortar, porque las penas son tan bajas que el proceso duraría más que el tiempo máximo de encierro. Condenamos pero toleramos y no debatimos soluciones, porque es mejor mirar al otro lado.

 

Por ello, que Castañeda y Fujimori corran de aquí para allá con una tijerita, acusando a Toledo de ser un drogadicto, no pasa de ser más de la misma conducta social hipocritona. Cuando quieran hablar en serio, nos avisan.

 
Rosa Maria
Palacios

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