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Martes 22 de Mayo del 2012

Columnistas | 21-02-2011 | Rosa Maria Palacios

WIKI ZAFARRANCHO

 

En todas partes del mundo, el papelón de wikileaks deja desnuda a la diplomacia americana y su Departamento de Estado. Los cables revelados, llenos de  carencias metodológicas para recoger información, su simpleza y, a veces, frivolidad en los juicios, deja la impresión de una grave crisis de inteligencia (en todos los sentidos de la palabra) en lo que fuera el país más poderoso  del mundo.

 

Lo que vamos leyendo hasta hoy refleja el juicio de un funcionario que recoge información de diversas fuentes sin necesariamente mencionarlas. Charlas de cocktail, almuerzos informales y, a veces, reuniones formales, son el antipasto que suele nutrir esta colección de coloridos chismes que hacen reír a más de uno con el ego colosal. Sin embargo, en los últimos días no es la torpeza y ligereza de estos funcionarios lo que ocupa la escena política sino las declaraciones que los candidatos peruanos hacen frente a la Embajada de los Estados Unidos, otorgándole un poder que ni ellos mismos sabían que tenía.

 

Corresponde a un mito muy arraigado entre nosotros, probablemente  a raíz del golpe en Chile en 1973, que la CIA pone y saca gobiernos en Latinoamérica. Es difícil de entender (o de aceptar, por orgullo nacional) la poca importancia que un país como el Perú tiene en la agenda de la política exterior de los Estados Unidos. Si no fuera por la coca, seríamos casi irrelevantes. Sin embargo, muchos parecen creer que pasar por la Embajada de Estados Unidos es un paso obligado en la carrera presidencial.

 

Ahora resulta que Humala, denunciando a todos de traición a la patria, también se daba vueltitas por ahí, (aunque, la primera vez, en ‘lente paranoico’). También que los fujimoristas, en alegre visita, le contaban a los gringos cómo buscaban un acuerdo con el Apra (que, aunque negado, se ha visto en la vía de los hechos) y, por último, que Castañeda, ‘loreaba’ como nunca ante los extranjeros por el trato que le daba la prensa a la que califica de ‘artistas del chantaje’, que “arman escándalos con el objetivo de sacar dinero”. Tampoco debe gustarle nada a García enterarse que su ahijado lo consideraba un ‘vendedor de sebo de culebra’, ni a Toledo saber que su ex Ministro, Fernando Rospigliosi, pidiera que se monitoreara las informaciones que los humalistas propalaban en las zonas cocaleras.

 

La Embajada de Estados Unidos se convirtió en la ‘casa del jabonero’, donde el que no cae, resbala.

 
Rosa Maria
Palacios

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