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Martes 22 de Mayo del 2012

Columnistas | 20-06-2011 | Rosa Maria Palacios

TRANSICIONES Y TRANSACCIONES

 

En estos días de transición todos le recuerdan a Ollanta Humala sus deberes del momento. “Nombre un gabinete de independientes”, le piden unos; “con mujeres”, le piden otras. Con los fundadores o con los recién llegados, con la izquierda o con la derecha, con liberales o con socialistas. Difícil primera tarea, porque es evidente que, cualquiera sea su decisión, un grupo resultará descontento. O, cuando menos, insatisfecho por su escasa participación en la torta del poder político.

 

Le piden, también, definiciones. Y las va soltando a cuentagotas, garantizándose días de especulaciones. ¿Gas para Chile? Satisfecha la demanda interna, ¿por qué no?, y deja con la boca abierta a chilenos y a peruanos. Ahora resulta que no discriminamos a ningún vecino. Buena noticia, pero ¿por qué no lo dijo antes? ¿Balón de gas a 12 soles? Error, ¡no! Se trata del gas natural. ¿Y los balones de GLP que vimos en la publicidad de campaña? ¿Y las veces que le pedimos que no confunda el gas natural con el GLP? ¿Piña si te la creíste?

 

La Confiep lanza un comunicado a página entera recordándole sus promesas sobre la Biblia, más interesados en saber si los van a madrugar como a los compradores de balones de GLP, supongo. No fueron los aliados de Humala en la campaña; por el contrario, prefirieron abiertamente un compromiso que era moralmente objetable con el fujimorismo, antes que regirse por principios democráticos. En la campaña de Keiko invirtieron sus recursos. Sin embargo, en esa vocación virreinal y limeñísima que es el acomodo con el poder de turno, ya le están buscando hasta a los  ministros. Humala no les debe nada, que lo recuerden bien. Eso no quiere decir que no esté en deuda con millones de electores que no quieren radicalismos socialistas, inestabilidad, inseguridad y angustia económica.

 

Y mientras nuestro actual Presidente anuncia 60 inauguraciones, le va pateando al próximo (otra tradición) problemas a los cuales él ha contribuido de manera activa y que serán su peor herencia. La falta de seguridad pública es dramática en todo el país y muchas expresiones del delito son hoy socialmente aceptadas. Todos los negocios ilícitos prosperan hoy en el Perú. El contrabando, que le quita más millones de ingresos al Estado que lo que le aportaría la “sobreganancia minera”; la tala ilegal que aniquila el bosque; la minería ilegal, que convive con la explotación laboral de niños, la contaminación más brutal y la ley del más fuerte; y, por supuesto, el narcotráfico. ¿Cuántos peruanos pobres viven directa o indirectamente de estas actividades? ¿Miles o millones? Me atrevería a decir que lo segundo. Y para ellos, ¿cuál es el plan? ¿Cuál el anuncio? ¿Que los van a dejar seguir trabajando? ¿Qué el statu quo será la ley, como hasta ahora?

 

Las protestas antimineras en Puno preocupan porque son una manifestación más de la inexistencia del Estado. Si un dirigente puede “asilarse” en un canal de televisión, convencer al público de que las órdenes de detención deben ser notificadas (es decir, al presunto criminal hay que avisarle primero), lograr un fiscal delivery y, finalmente, que le cambien en la instancia superior el mandato que pesaba sobre él, por presión política, estamos hechos. Y ahí, ¿cuál será la ley en tiempos de Humala?

 
Rosa Maria
Palacios

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