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Martes 22 de Mayo del 2012

Columnistas | 27-06-2011 | Rosa Maria Palacios

El sur pone* y Puno te saca

Si me van a discriminar por el color de mi piel, lugar de nacimiento, lengua, sexo o la religión que practico, como hacen los aimaras y los quechuas que habitan Puno con el resto de los peruanos, sus compatriotas aunque no lo quieran, empezaré con una revelación clara. No soy puneña, soy limeña, no hablo quechua ni aimara sino castellano, no vivo en Puno, vivo en Lima donde he trabajado siempre. Soy descendiente de migrantes europeos, en su mayoría. Respeto las creencias ancestrales de cualquier ser humano porque creo y defiendo la libertad de culto, pero pido el mismo respeto para las mías. Solo he ido a Puno de visita, como miles de turistas peruanos que admiran y tienen cariño por “su” tierra.  ¿Porque es mi tierra? ¿O no? ¿O hay pedazos del Perú que no son nuestros?

 

Como miles de peruanos, aquí y en Puno, pago mis impuestos y trato, en lo posible, de cumplir con la ley, respetar al prójimo y considerar sus necesidades. Porque el otro, existe. Actúo del mismo modo que una familia ecuatoriano – peruana (papá, mamá, dos niñas y abuela) que quiso enseñarle a los niños la belleza de nuestro país. Como turistas de alto interés para cualquier empresa formal, planificaron, reservaron y gastaron su dinero en Puno. Formalmente, aportaron a las empresas locales, a los taxistas, artesanos, restaurantes, líneas aéreas. En fin, como debe ser.  A pesar de saber que Puno estaba tomada hace 40 días, apostaron por Lampa, Juliaca, Suasi y otros puntos de interés donde encontraron cariño y hospitalidad de primer mundo. Pero tuvieron la desgracia de planificar su regreso para el viernes pasado. Estaban en el aeropuerto de Juliaca, con maletas chequeadas, y el personal de LAN los obligó a evacuar al mediodía, abandonándolos a su suerte en las afueras. Eran 50 extranjeros a los que gritaron que corrieran por su vida. Y eso hicieron ellos. Una mano caritativa les dio albergue, mientras corrían, al abrirles una puerta. Un par de moto-taxis los llevaron a un hotel donde pasaron la noche aterradora. El buen taxista que habían contratado días antes los ubicó y los sacó de madrugada por un ruta de tierra abandonada, hasta que enrumbaron a Arequipa. Que hay gente buenísima en Puno, la hay. Llegaron a Lima el sábado en la noche, sin maletas, probablemente robadas en los saqueos del viernes. No creo que regresen. No creo que le recomienden a nadie el gasto de su dinero en semejante “aventura”.

 

¿Cuánto le costará esto a la cada vez menor formalidad puneña? ¿Esta está en vía de extinción?

 

Cuando la minería informal, el contrabando, el blanqueo de dinero del narcotráfico o las condiciones de semiesclavitud del trabajo informal infantil y, en fin, todo lo que es la combinación brutal de capitalismo salvaje del Siglo XIX y la pantalla etnológica, racista y descalificante de la “nación quechua” o la “nación aimara” gane esta pelea, cuando Puno ya no aporte nada en impuestos para su propio desarrollo, cuando no exista canon minero, ni transferencias del Tesoro, ni Alcaldes ni Presidentes Regionales con legitimidad, cuando triunfe el racismo, los mitos y mentiras, ese día la República de Puno se habrá constituido.

 

¿Hará algo la República del Perú para impedirlo? Si hay un reto que tiene la democracia hoy, es ese. Salvar la unidad de la República, con las armas de la ley y de la subordinación a ésta de todos los peruanos. Salvar las vidas de miles de puneños de un destino de hambre. Ya es hora. Muchas muertes inútiles está costando esta sorda batalla. Esa es la tarea de un verdadero Nacionalismo.

 

*”El Sur Pone” es el paradójico nombre de una campaña de promoción turística de Prom Perú.

 
Rosa Maria
Palacios

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