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Martes 22 de Mayo del 2012

Columnistas | 23-08-2011 | Rene Gastelumendi

La paz sea contigo

Mientras que en el Medio Oriente recrudece el trágico conflicto entre palestinos e israelíes, en el Perú, en cambio, sendos representantes de los pueblos antagonistas en el drama de Tierra Santa se han sentado en la misma mesa, la del gobierno de Gana Perú. Ocupando, nada menos, que dos de los cargos más importantes de nuestra democracia.

 

Podemos ver, por un lado, al presidente de la PCM, Salomón Lerner Ghitis, un miembro del pueblo judío que compone el corazón de Israel y, en el otro, al presidente del Congreso, Daniel Abugattás, quien tiene orígenes palestinos por sus cuatro costados. Si bien ambos son peruanos, sus respectivas estirpes bien los califican como portavoces locales de los intereses de estos dos pueblos históricamente enfrentados. Sería muy interesante escuchar qué opinan al respecto.

 

En el caso del primero, su credo religioso se hizo evidente durante la ceremonia de juramentación de su cargo. Lerner no juró, prometió, y no lo hizo frente a la cruz. Se trata de un judío perteneciente a la rama azkenasí, aquella que desciende de los judíos de Alemania y Europa Central y que hoy conforman la clase dominante de la sociedad israelí. Poco antes de que, en 1948, el estado judío declare su independencia, muchos de ellos migraron por el mundo huyendo de los estragos del holocausto. Algunos llegaron hasta Latinoamérica y la familia Lerner terminó estableciéndose en nuestro país.

 

En la otra orilla está Daniel Abugattás Majluf, quien desciende de dos de las tantas familias árabes integrantes de una minoría cristiana que abandonó el Medio Oriente. Miles de árabes cristianos, a inicios del siglo pasado, se vieron forzados a huir de sus tierras ante los maltratos sufridos a manos de la gran mayoría musulmana que hoy prevalece entre los palestinos y el mundo árabe en general.

 

Cuando la familia Abugattás llegó al Perú, sin embargo, el estado de Israel aún no existía. En nuestros días, un muro de hormigón de hasta siete metros de altura y cientos de kilómetros de largo separa Beit Jala, la ciudad de sus ancestros, ubicada en Cisjordania, del difuso territorio israelí. Lo cierto es que al margen de la ONU y de cuál de las dos posiciones en este conflicto sea la correcta, a inicios del año pasado, durante el gobierno aprista, el Perú reconoció oficialmente la existencia del estado de Palestina. No obstante, si Daniel Abugattás quisiera ir a visitar la tierra de sus antepasados, tendría que solicitar una visa ante la embajada de Israel en el Perú. Pero el ejemplo citado no es el único caso de saludable convivencia árabe-judía dentro de las filas de Gana Perú.

 

El lado palestino tiene otros dos representantes. Uno de ellos es Omar Chehade, el segundo vicepresidente, y también, Randa Mussallam Abu-Shaibeh, actual secretaria del despacho de la Presidencia, quien es palestina de nacimiento. Precisamente originaria de la parte árabe de Jerusalén, la sagrada ciudad que es una de las manzanas de esta discordia. Mientras que, por el lado hebreo, el economista Daniel Shydlowsky, también judío azkenasí, es el nuevo Superintendente de banca y seguros. Me pregunto hacia qué lado se inclinaría la postura oficial del nuevo gobierno peruano frente a una eventual guerra en el Medio Oriente. Una guerra cuyos tambores, a la luz de los hechos recientes, han vuelto a sonar fuerte.

 
Rene
Gastelumendi

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