Columnistas | 22-03-2011 | Rene Gastelumendi
El electorado peruano es tan complejo que el candidato que en estos momentos es el menos favorecido en la primera vuelta, Luis Castañeda Lossio, les ganaría a todos en la segunda.
A estas alturas de la contienda la influencia y el rol protagónico que adquieren las encuestadoras en el showbiz electoral es evidente, más aún con resultados tan ajustados como los de ahora: un increíble quíntuple empate técnico se torna posible. Exponer cifras de PPK, según Apoyo, o de Humala, según Dátum, que suben como espuma, puede empujar a muchos a votar por ellos debido a la situación expectante en la que los ubican. Es decir, las encuestas definitivamente sí influyen en la voluntad de los electores y su publicación semanal garantiza este juego para rato.
La intención de voto por Keiko Fujimori, siempre alrededor del veinte por ciento según Apoyo, parece ser la más sólida de todas. Lo más probable es que cualquiera que llegue al poder tendrá que gobernar con el fujimorismo como la segunda fuerza política más poderosa en el parlamento, le duela a quien le duela. Apoyo le da el 13 por ciento de las preferencias y Dátum el 10. Además, el fujimorismo tiene el voto oculto más numeroso, pues la diferencia entre la encuesta y la simulación de voto es de dos valiosos puntos. Siguiendo en las cifras de Apoyo, en esta última, Fuerza 2011 consigue el 21 por ciento. Con la complicidad de la cámara secreta no son pocos los que terminan dándole el voto.
Son dos los principales factores que están mermando las preferencias hacia Alejandro Toledo. En primer lugar, la guerra sucia dirigida desde palacio que pretende recordarnos a todos de qué pie(s) cojea el candidato de Perú Posible. En segundo lugar, el exceso de atención que éste le ha estado dando a PPK durante las últimas semanas, lo cual ha situado la confrontación en el horario estelar de los medios ávidos de circo.
Sospecho que fue Hugo Otero, hombre de confianza de palacio y supuesto nuevo asesor de la campaña de PPK, quien de alguna forma se encargó de generar la foto en la que los genitales del candidato de Alianza por el gran cambio fueron tomados por asalto. No es coincidencia que a partir de allí esta candidatura haya empezado a subir gracias al incremento de una cobertura que a la vez lo humanizaba de golpe.
En este mismo sentido, adquiere relevancia la hipótesis que señala que Alan García ha cambiado de planes: abandonando a Castañeda para levantar a PPK a costa de Toledo con el fin de que Keiko y Humala pasen a la segunda vuelta. De esta forma, según las encuestas, ganaría el fujimorismo.
Los analistas siempre dicen que el electorado peruano tiende a inclinarse por alguien de centro. Sin embargo, de los dos candidatos que más han subido en las últimas semanas, uno, PPK, representa claramente a la derecha, y el otro, Humala, a la izquierda.
La mayoría de nuestros electores, en un país con profundos problemas de comprensión de lectura, es incapaz de ejercer el voto preferencial y mucho menos el voto cruzado.
Rene
Gastelumendi