Miércoles 19 de Junio del 2013

Columnistas | 29-09-2012 | Veronica Becerra

Testimonio de vida

Me han impresionado profundamente la fuerza y el talante del nuevo embajador de Colombia en el Perú, Luis Eladio Pérez Bonilla. Su hoja de vida justifica con creces su nombramiento: heredero nato de su padre quien fue gobernador, congresista, ministro de Estado y embajador, Pérez Bonilla siguió sus pasos en política, aunque no estudió derecho sino ingeniería de petróleos. También ha sido gobernador de Nariño (la provincia colombiana que hace frontera con Ecuador), representante a la Cámara, senador y estuvo en el servicio diplomático como cónsul en Paraguay. Fue concejal en varios municipios de su departamento, antes de la Constitución del 91; ha sido un estudioso de los asuntos internacionales; perteneció a las comisiones de temas exteriores y defensa del Congreso y fue vicepresidente del Parlamento Andino. Siempre ha pertenecido al Partido Liberal.

 

Debido a su alto perfil en la política colombiana, Pérez Bonilla ha sido una de las víctimas más golpeadas por las Farc que lo tuvieron de rehén por casi siete años. Fue secuestrado en junio del 2001 y liberado en febrero de 2008. Su larga experiencia la cuenta en el libro llamado “7 años secuestrado por las Farc”.

 

Casos como el de Luis Eladio Pérez Bonilla hacen que quienes tenemos gran admiración por Colombia, miremos con esperanza la nueva apuesta por la paz que ha iniciado el presidente Juan Manuel Santos. Siendo un país al que quiero tanto y con el que me siento plenamente identificada, albergo esperanzas de que ese pueblo hermoso encuentre finalmente la paz luego de más de 50 años de actividad insurgente.

 

Leía el otro día en el diario La República, de Bogotá, un análisis que sustentaba cómo los países que entablaron procesos de paz o consiguieron terminar con sus problemas de violencia política llevaron a sus economías a un crecimiento hasta de un 8% anual. Tal es el caso de Nicaragua o del Perú, donde se logró reducir a la guerrilla.

 

Para que haya paz se necesitan grandes cambios, debido a las enormes inequidades que existen en nuestros países. No puede haber una justa distribución de la riqueza sin un gobierno fuerte y legítimo y una voluntad política de las dirigencias a ceder determinados privilegios. Los peruanos hemos sufrido en carne propia las atrocidades de la guerra terrorista y eso nos hermana con Colombia aún más; ojalá nunca tengamos que vivir una barbarie similar y ojalá Colombia la supere para siempre. Y que casos como el de Luis Eladio Pérez sean simples malos recuerdos del pasado.

 

“Debido a su alto perfil en la política colombiana, Pérez Bonilla ha sido una de las víctimas más golpeadas por las Farc”

 
Veronica
Becerra

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