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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 17-11-2011 | Rosario Sasieta

Sentencias sin fronteras

Una cosa no es justa por ser Ley, debe ser Ley porque es justa MONTESQUIEU Un problema recurrente en mi consulta son las sentencias de alimentos que no pueden ser cobradas a esposos y padres que se fueron del país por un futuro mejor y que jamás regresaron.

 

No se puede mandar en problemas del corazón, pero es necesario mandar sobre la billetera cuando un niño en edad escolar o un joven universitario tienen que cubrir sus gastos. El Estado invierte recursos económicos, humanos y logísticos para que el aparato judicial imparta justicia. Si el padre se va del país las sentencias de alimentos solo servirán para adornar la sala de la casa sin ningún otro fin que el decorativo.

 

¿Cómo se puede evitar que las sentencias de los jueces, el esfuerzo de las madres y las necesidades de los menores puedan ser cubiertas más allá de la distancia y la irresponsabilidad? Existe el Principio de Extraterritorialidad, que permitiría que las sentencias emitidas por algún juez peruano puedan ser ejecutadas en otros países, evitando así que el emigrar se confunda con impunidad.

 

En 1989 en Montevideo fue firmada la Convención Interamericana sobre Obligaciones Alimentarias, llegándose al acuerdo de colaborar con las sentencias de alimentos en el ámbito procesal internacional. Han pasado más de 20 años y aún no se aplica en el país. Relaciones Exteriores tiene una gran tarea para empezar a trabajar este tema.

 

Desde el 2006 nuestro despacho solicitó de todas las formas una solución efectiva para este problema. Esperemos que con esta nueva administración tengamos acciones positivas para dar tranquilidad alimentaria a las familias vulnerables de nuestro país.

 

Nunca he estado de acuerdo con la frase: “No necesito nada de él, yo puedo criar y mantener a mi hijo sola”. Estoy totalmente convencida de la capacidad de una mujer decidida, que pueda triunfar como madre y profesional, pero las responsabilidades alimentarias deben ser compartidas.

 

Una mujer al no reclamar sus justos derechos, que son los de sus hijos, permite que la irresponsabilidad sea también parte de su crianza. Una madre de familia, también jefa de hogar, da una gran lección a su prole al reclamar sus derechos y hacerlos valer.

 

El Estado como principal ente rector da ejemplo de rectitud cuando hace valer la sentencia de sus jueces en el extranjero. La Violencia Alimentaria no debe ser un delito aislado, debe ser perseguido internacionalmente, ya que atenta directamente contra los más desprotegidos, que son nuestros niños.

 

Hasta el próximo jueves

www.rosariosasieta.org

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