UNA INJUSTICIA CONTRA UNA PERSONA ES UNA DESGRACIA PARA TODA LA HUMANIDAD”
MONTESQUIEU
Era práctica común hace poco tiempo encontrar un cartelito infame en la puerta de cualquier local con la ridícula frase “La casa se reserva el derecho de admisión”. Siendo bien pensado uno puede encontrar diferentes aristas a dicho lema. Si alguien llega borracho o haciendo lío a un local comercial o público, es evidente que los administradores o dueños tengan que sacarlo para evitar mayores problemas.
Pero cuando el cartelito de marras es exhibido para “seleccionar” a los clientes, usuarios o consumidores estamos hablando de un ilícito penal, de un delito contemplado, tipificado y sancionado por el código penal peruano con jornadas comunitarias de hasta 120 días o hasta 4 años de prisión si la discriminación viene de parte de algún funcionario público.
¿Cuáles son las formas típicas de discriminación que aún podemos encontrar a diario en cualquier anuncio de oferta laboral? Se solicitan personas de “buena presencia”, “agraciadas jovencitas”, “tez clara”, etc. Sutiles frases que intentan establecer parámetros adecuados a los estándares de lo que algunos creen es “lo mejor”.
También existen los anuncios ofensivos sin ningún pudor, sobre todo en los lugares “exclusivos” de Lima. “Prohibido el ingreso de personal doméstico” “Baños para amas” “Solo pueden ingresar al mar los socios. Después de las 6 pm podrán ingresar los trabajadores” “El personal de servicio solo podrá transitar por las instalaciones del club con su uniforme de trabajo”
En un país pluricultural, donde la palabra inclusión ha tomado relevancia nacional y cada día valoramos y aprendemos más y mejor sobre nuestra riquísima e inagotable variedad, se hace increíble pensar que existan aún personas, instituciones o empresas que pretendan discriminar a otro ser humano por ser “diferente o minoritario”
Las leyes están dadas, pero no se conoce, al menos por la prensa, ningún caso sancionado civil o penalmente sobre discriminación. Quizá como no existen referentes mediáticos es que aún existen exabruptos de este tipo y tenemos que escandalizarnos cada cierto tiempo con alguna nueva denuncia sobre abuso y discriminación.
Rosario
Sasieta