Sin querer, en estos años de ver familias fracturadas he aprendido a reconocer en actitudes, en las palabras, en los extraños silencios, las carencias emocionales de los hijos de esta época.
Muchos padres que lo llegaron a ser muy jóvenes, e incluso saltando etapas en su vida para asumir tempranamente su rol de padres, equivocadamente y en su afán de proteger económicamente a sus hijos otorgan su tiempo y esfuerzos al logro económico, dejando en la orfandad emocional a sus hijos. Entonces, tarde o temprano la soledad, la carencia en la que se ven sumergidos esos niños, da sus frutos y cuando los padres hacen un alto y voltean a ver a sus hijos tan solo pueden ver a los “hijos problema” con la rebeldía, el mal consejo obtenido en el hogar llamado calle y la falta de respeto por sus progenitores.
Es allí cuando el futuro prometedor por el que tanto lucharon y soñaron para sus hijos se diluye frente a sus ojos.
Nada de lo que forjaron les sirve para recuperar a sus hijos que han encontrado en las malas juntas, en la droga o en la pereza sus más conspicuos aliados.
Soy consciente de que ser padre no es perita en dulce, pero hagamos el firme propósito de no pretender darles a nuestros hijos solo bienes materiales para compensar nuestras carencias de infancia. Ellos quieren ser escuchados, hablar de cosas tan simples con sus papis y ser auténticos. Ser simplemente hijos para ser mimados. Están clamando a gritos tiempo y más tiempo para ellos. Entonces, padre, busca en lo más hondo de tu corazón y respóndete qué es lo que quieres para con ese ser a quien trajiste al mundo. Verás que es mucho mejor ahora expresar todo tu amor, con tiempo, caricias, disciplina y consejos que mañana más adelante solo te quede recogerlo de alguna comisaría, llevarlo a un centro de rehabilitación, reconocerlo en una morgue o escribir su epitafio.
Si le pegas a tu mujer, tu hijo lo hará con su hermana o con su novia. Si eres infiel, tus hijos te imitarán. Ellos son el calco fiel de tus actitudes, no de tus consejos. No puedes aconsejar verde y caminar en amarillo.
El cambio no viene solo. Si ves que se está saliendo de control la vida hogareña, busca ayuda profesional inmediata. Nada se arregla con el pasar del tiempo. No dejes todo a la deriva. Afronta al toro y tus hijos te lo agradecerán.
El cambio no viene solo. Si ves que se está saliendo de control la vida hogareña, busca ayuda profesional inmediata.
Hasta el próximo jueves.
Rosario
Sasieta