Sábado 25 de Mayo del 2013

Columnistas | 03-03-2013 | Augusto Ortiz de Zevallos

Este SÍ sabe a SIN

Es cada vez más evidente.

 

Esto ya no es un escenario de temas y opciones municipales, sino una guerra abierta de poder. De nostalgia prematura y turbia, de angurria de retorno al poder, municipal y nacional. Es golpismo disimulado. Sacar a la alcaldesa como se quiso sacar a Toledo.

 

Abonando este terreno con el guano de titulares de prensa chicha escandalosa, infamante e insultante (Susana terruca, y pituca también, incapaz…), y, al lado, sintonizados, los de una prensa que quizá no es chicha pero sí limonada, donde se busca la quinta pata de la mesa. Desprestigiar, sembrar dudas, deslegitimar, atacar a gente limpia.

 

Son titulares y noticieros visiblemente concertados. Dictados y exacerbados.

 

Cuando un tabique temporal y removible se quita tres días antes de lo programado, asustemos y digamos que toda la obra se ha perdido y que el río Rímac amenaza.

 

Asustemos también sobre que un puente se cae, cuando crece el río como cada año.

 

Susana tiene la culpa de todo. Del aerolito en Moscú, de que el papa renuncie. Como bromea Yerovi, “… Hay un solazo, y dónde está la alcaldesa que no hace nada.”

 

Y lo que parecía otra de sus bromas ya ocurrió: ya se robaron una pista sintética deportiva para malograr una inauguración. Y sin duda para eso debe haber en esas filas variopintas un voluntariado abundante.

 

El mensaje mediático obviamente buscado, para no tener que explicar abundante ropa tendida de los revocadores escondidos, es que todos los políticos y autoridades son tramposos, mientras que en esos medios que dicen que investigan sí se esconde y no se pide explicaciones sobre los chicharrones de cebo de esos telenovelescos portavoces de los revocadores, a quienes hay que cambiar cada semana porque son impresentables, declaran cojudeces y no le sirven al casting.

 

Esta sopa turbia tiene cocineros, cuya especialidad son titulares con un solo libreto pero con roles diferenciados y a la medida de cada medio o canal de tv.

 

Como en los buenos tiempos del Doc.

 

Cuando los “Cívicos” (entendido esto como insulto) jodían. Malogrando el negocio político de eternizarse y todos los demás negocios que llegan solos cuando se maneja miles de millones de dinero público y no hay que explicar cómo, porque ni hay nada en debate ni hay otro plan que hacer lo que se le antoje al jefe. O al jefe del jefe.

 

Esta campaña del SÍ y toda esta revocatoria sin argumentos ni justificación son, principalmente, un boicot a formas modernas mejores y más limpias de ejercer el poder y la representación ciudadana. Que es mejor derrocar porque arruinan el negocio del caudillismo, de lo mesiánico.

 

Porque malacostumbran al ciudadano y le reconocen derechos que es mejor que no tenga para que todo siga igual.

 

Para que el transporte siga siendo un toma y daca. A tanto la línea según donde la quieras. Y la zonificación otro. O los abastecimientos. Y las obras. Y esta prensa ahora ataca sin miramientos también al PPC, por el que pidieron votar, porque no se presta a este despropósito golpista.

 

Borges, en su recapitulación de las infamias, cita una frase memorable y envenenada, cuyo destinatario fue nuestro solemne poeta de bigotes tan laqueados como sus rimas, Chocano. Se dijo de él que FATIGÓ LA INFAMIA.

 

Eso se hace ahora. Regresándonos a esas épocas que asqueaban al Gonzales Prada que inspiró al Haya de La Torre joven, a quien todavía siguen Villanueva, Roca y Valle Riestra, pero de quien se han olvidado en el aparato de control de esta nave sin rumbo, el APRA, que prestándose a esto anula su significado y su historia. Y con este suicidio de ser furgón de cola de nadie sabe qué, deslegitima sus expectativas. Bájense de esa combi.

 

Estos odios y menjunjes nos devuelven también a esos escenarios que denunciaba Basadre, reclamando entender el Perú (y Lima, por elemental correspondencia) como problema y posibilidad. Y no como botín.

 

Y se regresa a estas dicotomías caducas cuando en el Perú ya hemos salido de ellas, de las dicotomías y odios lamentables de ese país al que algunos quieren regresar. Cuando vivimos un momento alentador y de oportunidades. Hay ahorro e inversión, hay juventud, hay economías emergentes y emprendedoras. Hay pluralidad y las ideologías ya no son confesiones. Cuando por fin podemos corregir el caos heredado de décadas de crisis. Y construir una ciudad mejor. De todos, para todos. Con todos, como abre las puertas la alcaldesa Villarán, ayer en su entrevista en diario16.

 

Que es lo que se ha empezado ya, ordenando el transporte, los abastecimientos, recuperando el litoral, convirtiendo el río en un parque y espacios de encuentro, y no de separación y marginalidad, equipando parques valiosos cerca a cada espacio de la ciudad. Y retomando proyectos que estuvieron abandonados.

 

Extender el Zanjón de Bedoya, retomar la Javier Prado de Andrade. Y construir 26 intercambios viales, hacer que toda Lima permita vivir bien, que haya movilidad, accesibilidad.

 

¿Tiene alguna lógica esto? ¿Nos lo merecemos? Claramente NO.

 

Sacar de su cargo elegido a quien lo fue para cuatro años y que hace aquello que dijo que haría y que ganó los debates y los votos. Y que ahora cuenta con el respaldo de la candidata que obtuvo 1% menos y el de su partido. Y el de otros partidos democráticos, casi todos.

 

Desconocer el voto, las instituciones, los procesos, los compromisos. Premiar el oportunismo, la pendejada.

 

Porque eso que llama SÍ no tiene ni rostros ni propuesta. Es una combi sin destino, sin letrero. Un berenjenal, una fritanga, un descuajeringue. Y la ciudad le importa medio carajo.

 

Algunos hasta lo dicen. Esto es para conseguir poder. Que Lima se joda.

 

Este es un corso de carnaval, una mascarada pagada por dueños de chisguetes y de baldes de agua turbia.

 

No es un proyecto. No lo tiene. No lo quiere. No lo necesita.

 

Falta ya muy poco. Ojalá estos días se decante (en las encuestas que no demoran a propósito informar de tendencias) que esta banda del SÍ ya fue.

 

Porque Lima necesita proyectos y no mentiras. Futuro y no retrocesos. Verdades, franqueza, honradez, seriedad, ciudadanía.

 

Hacer país haciendo ciudad.

 

Y el SÍ sabe, huele y le debe al SIN de Montesinos.

 

NO.

 
Augusto
Ortiz de Zevallos

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