La semana pasada ha sido políticamente muy agitada, lo que indudablemente obliga a reflexionar sobre el significado de cada uno de los hechos ocurridos.
El incremento en la aceptación del presidente Humala, aunque modesto, debe haberlo aliviado con respecto al juicio de sus partidarios sobre el inicio de su giro cada vez más marcado hacia la derecha. Indudablemente, sus nuevos consejeros lo han convencido de que la fórmula del éxito es poner la economía con piloto automático y tener recursos para financiar, aunque parcialmente, varios proyectos sociales de corte asistencialista que lograrían la inclusión social en el Perú.
Para ello, el Presidente ha ido deshaciéndose de los consejeros que le permitieron ganar la primera vuelta electoral y que seguramente le señalaban recurrentemente su desacuerdo con la teoría que algunos comunicadores sociales, comentaristas económicos y gremios empresariales han ido postulando durante estos seis meses y que responde básicamente a no innovar en economía y repetir aquellas medidas que le funcionaron a Toledo y luego a García, y que por lo tanto le funcionarán también a él.
Sin embargo, las condiciones del país son otras y se necesitan nuevas políticas económicas que generen el cambio de nuestra matriz productiva primaria a una de valor agregado, que incorporando mayor tecnología permita generar más empleos mejor remunerados, menor dependencia de los precios de las materias primas, iniciar la segunda etapa de nuestro desarrollo y seguir creciendo a niveles suficientes para enfrentar con éxito la amenaza de la crisis económica europea, para la cual, de manera irresponsable, las autoridades económicas señalan que estamos blindados. Ya me ha tocado vivir en el pasado este mismo optimismo en Chile, con consecuencias sociales muy negativas.
En cuanto a la inclusión social, fundamental para el desarrollo del país, nos parece que esta no va a alcanzarse con la puesta en marcha de unos cuantos programas de subsidios, como hasta ahora se viene haciendo, sino mejorando la calidad educativa y tecnológica de los estudiantes, generando desde el Estado oportunidades económicas para los pobres, mediante una eficiente administración pública. El desarrollo de estos temas no está previsto en la hoja de ruta, y al parecer tampoco existe en la mente de los directivos gubernamentales o de los nuevos amigos del Presidente.
En otro orden de cosas, el acto de salvataje de Gana Perú con sus … ¿aliados? de la Alianza Parlamentaria, así como la actuación de la oposición ha generado rechazo de la ciudadanía a la forma como se hace política en el Congreso y que deja muchas dudas sobre la ética de nuestros políticos, al preferir el cálculo político unos y otros por su fariseismo, su falta de objetividad o exceso de protagonismo. Creemos que con las dudas señaladas sobre la actuación del congresista o sobre la pertinencia del delito del cual se le acusaba, expresadas por la misma subcomisión de acusaciones constitucionales, su recomendación debió ser suspenderle la inmunidad al parlamentario para que este se allane al Poder Judicial y no condenarlo por anticipado a una inhabilitación que a todas luces, además de subjetiva, colmaba los apetitos de venganza de otros.
Finalmente, la aceptación de la renuncia del jefe del plan de gobierno de Gana Perú dice mucho sobre lo que ocurre al interior del partido de gobierno y que puede terminar en muy poco tiempo en la ruptura de las fuerzas políticas que lo componen, así como del alejamiento de las bases sociales que votaron por una promesa que, para ellos, cada día se desvanece más.
Luis
Thais