Volvemos a retomar esta columna de la cual nos alejamos por algunas semanas en un momento difícil para la gobernabilidad del país. Porque gobernabilidad no solo la da la oposición con su apoyo en momentos difíciles, sino también la debe dar el gobierno, aplicando las medidas correctivas necesarias para resolver los problemas nacionales.
Hace 28 días ocurrió la toma de rehenes por parte de los rezagos senderistas en el VRAE. Luego el gobierno anuncia, triunfante, un rescate exitoso. Posteriormente, la verdad se ha ido abriendo paso sobre los detalles de esta operación que no fue ni tan exitosa ni, mucho menos, tan triunfante. No solo existió un número importante de bajas, sino que se descubrieron dos perlas adicionales de la corrupción del gobierno de Alan García: la compra de chalecos inservibles y de raciones militares descompuestas.
Pero quizá lo peor fue el intento de engaño a los peruanos que quisieron hacer los mandos militares y policiales y sus respectivos ministros. El caso del suboficial PNP César Vilca pareciera ser apenas una muestra de la situación en la que se encuentran las tropas que luchan en el VRAE.
Según los especialistas, operaciones militares mal concebidas, peor lideradas y mal equipadas y el abandono de los heridos son algunas de las características de esta situación. Y nos preguntamos dónde está la responsabilidad de quienes descabezaron los mandos militares y policiales para poner a sus amigos al inicio de este gobierno. ¿Dónde están los corruptos que compraron pertrechos militares defectuosos? ¿Dónde está el ministerio de Economía y Finanzas, incapaz de manejar una economía en bonanza y cuya especialidad es solo cortar el gasto público, no teniendo capacidad de entender los fenómenos políticos al no proveer los recursos necesarios tantas veces solicitados para realizar la operación militar y policial necesaria para acabar en el VRAE con el narcoterrorismo (término acuñado en los años ochenta por el entonces embajador americano Lewis Tambs para referirse al apoyo que las FARC daban a los carteles de la droga)?
La única responsabilidad que observamos es la de los valientes padres y madres que luchan, buscan y lloran por sus hijos que son abandonados por incapaces mandos militares y funcionarios insensibles.
Esta situación no solo es intolerable, sino también inaceptable. Nuestros soldados son voluntarios, no reclutas. ¿Este es el mensaje que les están dando? Que si se unen a las FFAA no solo no los entrenarán adecuadamente, ni les darán equipos militares adecuados para defenderse, ni los alimentarán bien, sino que además los abandonarán si caen heridos. Esperemos que el caso de nuestro héroe César Vilca sirva al gobierno para rectificar y cambiar estos malos mandos militares y policiales y, obviamente, a los ministros, responsables políticos de toda esta infortunada situación, al tiempo de elaborar una estrategia político-militar, cuya ejecución permita vencer definitivamente al narcoterrorismo en el VRAE.
Una noticia que ha pasado desapercibida es que la CEPAL publicó las cifras de inversión extranjera en Latinoamérica para el año 2011 y esperamos que haga reaccionar a nuestras autoridades económicas para que comprendan que no basta con el piloto automático en la economía, sino que hay que ser muy creativos para impulsarla.
Resulta que de 153 mil millones de dólares de inversión foránea en Latinoamérica, solo 7 mil millones llegaron al Perú, frente a 13 mil en Colombia, 17 mil en Chile, 20 mil en México y 66 mil en Brasil. Argentina tuvo el mismo monto de inversión que el Perú y fue seguida por Venezuela con 5 mil millones.
Pero lo más importante es que en el caso peruano la mayor parte de la inversión fue para explotación de recursos naturales y tan solo 7% para manufacturas, es decir, producción con valor agregado, que es la que más empleo produce, que trae tecnología y que este gobierno debería promover y no lo hace. Las políticas para incrementar las inversiones en el país, en especial en manufacturas, se hace impostergable.
Es también importante mencionar que las empresas transnacionales en América Latina han enviado entre los años 2008 y 2010 más de 84 mil millones de dólares a sus casas matrices como fruto de la inversión en nuestra región.
Luis
Thais