El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 01-08-2011 | Ernesto De La Jara

CON LA CONSTITUCION EN LA MANO

¿Cuándo el Presidente Humala estaría incumpliendo con sus promesas sobre cambios constitucionales?

Hay un primer supuesto muy claro: si modificara el art. 112 de la actual Constitución (1993), que prohíbe expresamente la reelección inmediata. Se comprometió a no hacerlo, en el juramento que hizo ante un grupo de “testigos” (ceremonia que, dicho sea de paso, sigue irritando a algunos, tal vez porque ayudó a la derrota del fujimorismo) .

 

En relación a todo lo demás, prometió someterse al procedimiento previsto en la misma Constitución y a concertar con las otras fuerzas políticas.

 

Dicho procedimiento consiste en dos vías posibles: el voto a favor de la mayoría de los congresistas, más un referéndum; o dos legislaturas ordinarias sucesivas con una votación favorable de un número de congresistas superior a los dos tercio (art. 206). Si Humala usa una de estos dos caminos, no hay nada que criticarle formalmente.

 

En cambio, estaría faltando a su palabra y actuando en contra de la ley si asumiera de facto que la Constitución vigente es la del 79, o lo dispusiera mediante algún tipo de norma.

 

Nos guste o no, la Constitución vigente es la de1993. Ella surgió del “cronograma de reinstitucionalización democrática” que se llevó a cabo después del golpe del 5 de abril, con la aceptación de la mayoría de fuerzas políticas nacionales y el reconocimiento internacional.

 

Se sabe, además, que lo principal no es tanto la norma sino la actitud de quienes la aplican y la deben respetar. Y que ambas constituciones (79 y 93) tienen sus pro y sus contra. Qué error sería que por un a cuestión simbólica contra el fujimorismo el Gobierno se aferrara a la Constitución de1979, empantanándose y abriéndose flancos, habiendo tanto por hacer. 

 

Si lo que se quiere es contar con un marco constitucional más afín con los cambios que se pretenden adoptar, sería también absurdo tratar de resucitar una Constitución que ya no se aplica desde hace más de 17 años (solo imaginemos el caos jurídico que se produciría ).

 

Mucho más conveniente sería identificar las adecuaciones constitucionales que se requieren, materia por materia, y promoverlas por las vías mencionadas. Esto implicaría mucha negociación política, pero es viable.

 

Cambiando de tema, quiero completar mi opinión de la semana pasada sobre el Gabinete, ahora que ya está completo y hasta juramentado. Mi balance general sigue siendo positivo. Por algo será que quienes vaticinaban que Humala sería un Chávez, sí o sí, ahora le increpan haber traicionado sus ideales chavistas (¿?). Como muchos, creo que los nombramientos más cuestionables son los de Defensa e Interior. Por dos razones: 1) Son sectores en los que se necesita afirmar una concepción civil- democrática, a lo que no contribuye el nombramiento de ex militares. 2) Son nombramientos que se sustentan principalmente en vínculos personales con el Presidente. Ahora, discrepo con otras afirmaciones: 1) Es falso que en esto haya incumplido con su palabra, al tratarse de militares y no de civiles. Legal y doctrinariamente, basta que en un militar pase al retiro o cese, para que recobre su calidad de civil.De lo contrario, tendríamos un presidente y congresistas militares, lo que sería un problema, ya que está prohibido. 2) No es cierto que un civil sea siempre garantía de democracia y un ex uniformado de militarización. ¿Rafael Rey o los generales Robles o Carrión? 3) Solo se deben nombrar a expertos: ¿Cómo se definen éstos ?Giuliani lo es, pero puede ser que, a diferencia de los fujimoristas, no nos guste su orientación. Hay personas que sin experiencia han logrado resultados increíbles (Narcís Serra en España, siendo economista, sin ningún conocimiento en Defensa, hizo una de las mejores reformas de las Fuerzas Armadas). 4) No deja de ser raro que algunos de los que – con razón - están preocupados por la militarización de la seguridad, sean los que al mismo tiempo crean que los militares deben actuar en asuntos de orden interno como terrorismo, narcotráfico y hasta conflictos sociales. Pero, más allá de todo: dos nombramientos peligrosos que hay que seguir de cerca.

 
Ernesto
De La Jara

Mis otra columnas
Galería Fotográfica
Galería Fotográfica
Encuesta

¿Está de acuerdo con el desempeño del Gobierno en el caso Conga?





Diviértete