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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 08-08-2011 | Ernesto De La Jara

DEL “NO A KEIKO” AL “SÍ A SUSANA”

El Perú podría exportar a expertos en operativos psicosociales o guerra sucia que buscan liquidar auna persona. Sendero Luminoso se la agarraba con alguien y no lo soltaba, poniéndole sobrenombres soeces.

 

Fujimori y Montesinos hacían lo mismo. Recuerdo cuando le lanzaron los perros a Alberto Andrade. Y hoy tampoco nos hemos librado de este método perverso, porque son visibles sus herederos. Ahora le ha tocado a Susana Villarán enfrentar un feroz operativo psicosocial, destinado a crear un perfil espantoso de ella, haga lo que haga.

 

No se trata de que Susana tenga corona. Como todo funcionario, tiene que aguantar bromas y burlas, y debe rendir cuentas. Por ejemplo, en estos días hay unas denuncias sobre una licitación y una contratación, que tendrá que aclarar. Pero en este caso nos estamos refiriendo a otra cosa: al ataque coordinado sin límites, al cargamontón sucio, a la campaña de demolición.

 

Pensemos, por ejemplo, en los innumerables artículos –a imagen y semejanza de sus autores- que se publican contra Susana, y que solo contienen baboserías provocadoras, insultos y calumnias. Su propósito es, como decía Sendero Luminoso, «machacar» en los cerebros de los ciudadanos que la alcaldesa es floja.

 

Nada de entrar a analizar sus obras o los informes escritos que ella ha publicado acerca de los logros alcanzados en este primer período. ¿Los 456 millones, que equivalen al 38% del presupuesto anual, están bien o mal gastados? Eso qué importa, si hay que destruirla de todas maneras.

 

Y, nuevamente, es David contra Goliat. Hay un ejército de medios y de personas que la atacan, pero ella cuenta con muy pocos espacios para contestar. No hay que ser Sherlock Holmes para descubrir quiénes quieren la cabeza de Susana. En primer lugar, están los perdedores, aquellos que fueron derrotados tres a cero —me refiero a Susana, San Martín y Ollanta Humala—. No se resignan a esta pateadura y sueñan con la revancha.

 

Hay también, obviamente, una venganza por la investigación sobre COMUNICORE, pese a que en este caso se hizo únicamente lo que correspondía. Susana, asimismo, está en la mira de los que creen que hay que perfeccionar la estrategia que casi logra la derrota, tanto de ella como de Humala: una alianza muy agresiva entre medios de comunicación poderosos, sectores políticos y bolsa económica de algunos empresarios.

 

Es obvio que Susana no le simpatiza al cardenal Cipriani, quien «sin querer queriendo» no pierde la oportunidad de atacarla. Puede ser que Susana haya cometido un error táctico al abordar tan rápido temas importantes para muchos pero controversiales para otros, como el de la libre opción sexual. Pero este no es motivo para someterla a la Santa Inquisición.

 

La honestidad de Villarán debe haber terminado, asimismo, con algunos favores que antes se hacían por debajo de la mesa, lo que, seguramente, también le habrá generado enemigos. Hay una última razón por la que se busca crearle mala fama, sin importar lo que haga: se quiere demostrar que los llamados «caviares» no saben gobernar, con la esperanza de que nunca más vuelvan a ser elegidos.

 

Solo hay que ver a quiénes se les cae la baba con esta campaña sistemática contra Susana: Correo, Expreso y La Razón. Dime quién te ataca y te diré por qué te tienen miedo. Una prensa ayudada por algunas encuestadoras: por ejemplo, ¿es legal incluir la pregunta sobre si se está a favor o en contra de revocar a la alcaldesa, cuando esa posibilidad solo procede después de un año?

 

Y, como suele ocurrir, el “miente, miente, que algo queda”, puede funcionar, si es que no hay una respuesta contundente. Hay que taparles la boca a quienes se mueren de miedo de que a Susana le vaya bien, haciendo que la gente se dé cuenta de las motivaciones interesadas y turbias que hay en los ataques contra Susana, tal como ocurrió cuando ella ganó.

 

La continuación de obras, tangibles y no tangibles, superando el fetiche por el cemento, será obviamente lo principal. Se necesita también volver a activar el importantísimo «No a Keiko», convertido en «Sí a Susana». Pensemos en la satisfacción que sentiremos, ganándoles de nuevo.

 
Ernesto
De La Jara

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