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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 29-08-2011 | Ernesto De La Jara

BUENAS Y MALAS

Ha sido una buena señal que el Presidente Humala haya decidido presidir el Consejo Nacional de Seguridad, que él mismo lo haya instalado recientemente en Palacio de Gobierno y que haya prometido que esta entidad – en la que participan casi todos los sectores del Estado vinculados a la seguridad– volverá a funcionar regularmente.

 

De esta manera se ha querido marcar una clara diferencia con el gobierno anterior, donde la seguridad ciudadana fue un tema al que el ex presidente García nunca le dio ni la mínima importancia. La consecuencia fue dejarnos un país mucho más inseguro, tal como se demuestra en ‘El Legado del gobierno de Alan García: un país más inseguro’, informe publicado por el IDL.

 

Hasta ahí, punto a favor. Pero, sorprendentemente, lo que vino después fue un anuncio de “más de lo mismo”: cárcel, penas más severas, eliminación de beneficios penitenciarios y construcción de más penales.

 

¿La solución pasa por mandar más gente a la cárcel? Durante los últimos años se ha incrementado la cantidad de presos, de 30 mil a 50 mil, y de 60% a 80% los presos sin condena. Esto quiere decir que los jueces no son benévolos como se suele creer, sino drásticos, ya que suelen mandar a mucha gente a la cárcel sin sentencia, pudiendo haber optado por otras medidas restrictivas menos severas.

 

No hay una sola autoridad que no haya planteado el endurecimiento de las penas. Lo que no se dice es que la gran mayoría de delitos están ya castigados con penas altísimas. Las únicas que habría que elevar son las relacionadas con algunos actos de corrupción cometidos por funcionarios públicos.

 

Igual ocurre con los beneficios penitenciarios. En lugar de buscar la manera de otorgarlos en forma justa y vigilar que los delincuentes no se aprovechen de ellos, como corresponde, se opta por el camino más fácil: eliminarlos. Una medida así solo incrementa el hacinamiento en las cárceles y elimina, además, todo incentivo para el buen comportamiento y la rehabilitación.

 

¿Más penales? ¿Cuántos? Con una política basada en los elementos anteriores, así se construyera uno por año, nos seguiríamos quedando cortos. A menos que busquemos tener tantos penales como el número de boticas que hay por todo el país.

 

El error es creer que la represión penal es lo que terminará con la delincuencia, cuando ya está demostrado que solo es uno de los elementos, y ni de lejos el principal. Provoca “fuegos artificiales” que distraen a la gente pero no solucionan nada.

 

No hubo- en la reunión de instalación del CONASEC- ni una sola mención a los derechos humanos, cuando el gran desafío es lograr eficacia, pero dentro del marco del Estado de derecho y respetando los derechos humanos.

 

Tampoco se destacó la importancia de la participación de la sociedad civil en la elaboración y aplicación de políticas públicas. Limitarla al aporte económico de los empresarios (algo que debe haber en mayor medida, como en otros países), es no tomar en cuenta los valiosos aportes de las juntas vecinales, las rondas campesinas, las ONGs, las universidades, los medios de comunicación, entre otros sectores.

 

Otras dos noticias, también una buena y otra mala; en realidad, opuestas. La aprobación de la Ley de Consulta Previa es un hecho que marca un antes y un después, y el cumplimento de una promesa fundamental. Esta ley, si se regula y aplica bien, puede (debe) ser beneficiosa para todos. La mala es la visita del canciller ruso. El punto no es ahora la conveniencia o no de tener relaciones comerciales con Rusia, sino que demuestra que Alexis Humala sí fue en misión oficial, contra lo que afirmaron el Presidente Humala y su partido. Preocupante, por decir lo menos.

 
Ernesto
De La Jara

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