Si bien la encuesta hecha por Ipsos Apoyo y publicada ayer por El Comercio puede tener limitaciones, ya que es solo urbana, de acuerdo a ella hay un primer dato que salta a la vista: Humala está muy bien rankeado. No habrá vuelto a alcanzar los picos de popularidad de setiembre (65 %) y octubre (62%), pero un 59 %, con cuatro puntos nuevos a su favor, es una notaza. Significa que más de la mitad del país lo respalda y que continúa la tendencia hacia arriba, iniciada en diciembre del año pasado.
Es lógico pensar que la captura de Artemio ha sido la causa principal, pero lo que sorprende es que frente a la pregunta de por qué razones aprueba la gestión de Ollanta Humala, no está dicha captura ni la lucha contra el terrorismo. Así como también es raro que las dos primeras razones ante dicha pregunta sean los cambios que está realizando para la mejora del país y la lucha contra la corrupción.
En relación a lo primero, es extraño porque se creía que la percepción generalizada era que Humala había borrado de su mente la palabra cambio. Y en cuanto a corrupción, tampoco se explica porque lo más lógico era creer que saldría jalado por hechos como el salvavidas que el oficialismo le tiró a Chehade; tan es así que la corrupción en el gobierno aparece como el primer motivo por el que un 29 % opta por la desaprobación.
En cuanto a niveles socioeconómicos, es en el sector A que Humala vuelve a dar un salto espectacular, esta vez de 15 puntos. Este dato confirma que quienes lo veían como la encarnación de Satanás ahora lo aman. Es obvio que no es un amor gratuito y que medidas como la suspensión del proyecto Conga o la aprobación de la ley de consulta no han hecho mella en el apoyo empresarial, como algunos proyectaban.
¿El hecho de que Humala haya bajado solo en el sector E es la prueba de que ya se produjo un divorcio entre el presidente y quienes votaron por él? De ninguna manera, si se toma en cuenta que el descenso es solo del 4 % y que el apoyo al Presidente Humala en este nivel sigue siendo mayoritario (56 %). Además, sigue subiendo notoriamente en sus bastiones principales del Sur (9 puntos) y el Oriente (8 puntos)
En cuanto a la desaprobación presidencial, el Gobierno debería tomar nota de que –comprensiblemente- la segunda causa es la falta de seguridad. Hay resultados en la encuesta visiblemente contradictorios. Frente al Primer Ministro Valdés son más los que lo desaprueban (32 % contra 28 %), y la principal causa es el cuestionamiento que se le suele hacer: su falta de capacidad para manejar conflictos. Sin embargo, el 44 % opina que debería continuar en el cargo y solo un 32 % cree que debería ser reemplazado.
Respecto al conflicto Conga, lo contradictorio es que el Presidente sube en el norte, zona donde éste ocurre, a pesar de que se cree – cuidado con este dato– que los peritos nombrados por la PCM no actuarán imparcialmente (34 %) sino que harán lo que el Gobierno les pida (51%) .
Hay un punto que provocará las iras contra Alfredo Torres de parte de los enemigos de los derechos humanos: un 63 %, contra un 32 %, cree que deberíamos seguir formando parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ahora, hay alguien que le gana a Humala: Nadine, su esposa. Ella también sigue subiendo, pues tiene un nivel de aprobación de 66 %, es decir, 7 puntos por encima del Presidente. ¿Será por ser mujer, por una buena actuación o por una eficaz campaña?
Ernesto
De La Jara