Casi todos los días aparece un nuevo caso de corrupción. En esto, el primer y el segundo gobierno de García son como dos gotas de agua. Aunque no todos los casos están vinculados al actual régimen, sí son muchos y graves. ¿Cuánto de ese 9% de crecimiento económico estará acabando en los bolsillos de los corruptos?
Y una vez más, como en toda nuestra historia – con excepción de los meses que duró la transición,- pura impunidad. Las instituciones sirven muy poco (con algunas excepciones), por su control político, complicidad o ineficacia.
A más corrupción, solo más códigos de ética, declaraciones, zares, ONAS, educación sobre valores, para que los niños aprendan a ser puntuales, como política de prevención. En el mejor de los casos – sin ánimo de ofender – cursos para que se conozca la OCMA,o la ley de acceso a la información ( la que es fácil cumplir, y si no se hace, no pasa nada ), campañitas y encuestas. No está mal que todo esto se haga, pero la corrupción sigue a mil por hora y la anticorrupción a diez, lo que demuestra que el camino es otro.
¿Quiénes han denunciado casi todos los casos? Algunos periodistas y medios. Son pocos, pero son. Y es cierto que algunos se le prenden solo a alguien en particular, lo que revela un interés bajo la mesa. Pero sus golpes contra la corrupción han sido contundentes. ¿Cómo entender entonces que, justo ahora, este tipo de periodismo se esté reduciendo?
Otra medida que ha demostrado ser el talón de Aquiles del delito es el intercambio de beneficios por información. No es nada estético premiar la delación, pero en nuestro caso ha hecho que canten como canarios muchos senderistas, corruptos de los 90 y violadores de derechos humanos.
Sería bueno que se aprobara una nueva ley de colaboración eficaz, no solo para los casos de corrupción de ahora, sino para todos, sin importar el régimen que sea. Podría volver a funcionar, tratándose de gente dispuesta a vender a su madre.
El problema es que para medidas como estas se requiere de una articulación de fuerzas políticas que no tengan rabo de paja. Condición que no existe actualmente y que es poco probable que la tengamos en el futuro, después de las elecciones de abril, si vemos cómo se proyecta la correlación de fuerzas en el próximo congreso y la calidad de la mayoría de sus miembros.
Pero no descartemos que el asco por tanta corrupción termine generando esos movimientos que surgen de vez en cuando y que terminan ganándole al abuso del poder.
Ernesto
De La Jara