Una de las cosas que más me ha llamado la atención de los resultados de las elecciones es que en los casos de los candidatos que han ocupado los tres primero lugares, lo que se pensaba que los perjudicaría terminó ayudándolos de manera decisiva o no teniendo ningún efecto.
Se decía que el discurso tan radical de Humala frente a la inequidad en la distribución de los recursos económicos, al crear el riesgo de frenar el crecimiento económico del país, sería mal recibido, porque todos de una u otra manera estábamos mejorando. Sin embargo, ahora todos reconocen que ese discurso ha sido, precisamente, el que lo ha hecho ganar abrumadoramente. Ahora hasta se dice, a diferencia de antes, que se trata de una señal que sería irresponsable desconocer.
¿Y qué pasó con el miedo que se levantó lo máximo posible frente a su autoritarismo y vínculos con Chávez, y que se creyó serían puntos contra él? Nada. O no lo creyeron o no importan, o una vez más, se demostró que el cargamontón es contraproducente, como también ocurrió con Susana Villarán.
Los resultados de Keiko nos muestran con la misma lógica , que el apellido Fujimori no fue un lastre – como algunos creíamos – sino que ha sido para ella una muy buena carta de presentación. Si no fuera así, cómo explicar que alguien como Kenyi Fujimori haya sido el candidato al Congreso más votado-Significa que lo que quedó más en la memoria de mucha gente fue la convicción de que Fujimori derrotó al terrorismo y a la inflación e hizo obras. ¿Y la parte de la corrupción, el golpe de Estado, la manipulación de instituciones, la violación de derechos humanos ? O no lo han creído o no importan mucho, en comparación con lo otro, y, por eso mismo, se ha olvidado rápido y no se ha tramitado a los jóvenes.
En el caso de PPK, el intento de presentarlo como un extranjero lobista a favor de intereses foráneos , ayudó a que cuando la gente se encontrara con él lo viera como un gringo criollo, buen técnico y con sensibilidad social.
Creo que este hecho, de que haya terminado favoreciendo a los candidatos lo que creíamos sería su talón de Aquiles, es porque – aunque nos cueste reconocerlo – cada vez sabemos menos quiénes son “los otros”, de los que hablamos con tanta seguridad, sin tener mayor contacto con ellos.
De confirmarse los resultados a boca de urna, y Humala y Keiko fueran los que pasaran a segunda vuelta, podría ocurrir lo mismo. E l temor que en determinados sectores tenemos por quién es verdaderamente Humala y por lo que haría una vez llegado al poder, para otros puede constituir una verdadera expectativa de cambio. Igual en el caso de Keiko: la vuelta del fujimorismo, algo que para un sector del país sería lo peor que le podría ocurrir al Perú, para otros podría ser el elemento determinante para su triunfo.
En este segundo tiempo, donde el partido comienza de cero, tenemos el desafío de volver a poner las cosas en su lugar. Lo objetivamente negativo y peligroso debe ser una parte ineludible del debate.
Ernesto
De La Jara