El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 18-04-2011 | Ernesto De La Jara

FRENTE A UN SAPAZO INTRAGABLE

Veamos el espectro de posiciones que se ha abierto después de la primera vuelta: 1) A favor de O. Humala. 2) A favor de K. Fujimori. 3) Nunca por Fujimori, por lo que automáticamente votaré por Humala. 4) Nunca por Humala, por lo que votaré por Fujimori.5) Jamás por Fujimori, pero por Humala solo con garantías. 6) Nunca por Humala, pero sí por Fujimori, con garantías 7) Frente a dos candidatos equidistantes, decidiré mi voto al final, en función de lo que hagan en estos meses. 8) Voto viciado.

 

Abriendo así el espectro, se quiere remarcar que no solo hay dos opciones – a favor  de Humala o de Fujimori- sino  varias más. Entre ellas, una que podría cambiar el panorama positivamente, como es el caso de la ‘5’ (Humala con condiciones), porque si se concreta  implicaría la construcción de amarras contra determinados peligros objetivos.

 

Estaba entre quienes no querían verse ante la disyuntiva actual y, por  tanto, no voté por los candidatos ganadores. Pero, democracia es democracia y solo queda aceptar el resultado.  

 

El triunfo de Humala ha sido abrumador y también ha habido un claro segundo lugar. ¿No es esquizofrénico que haya quienes siguen oponiéndose a ellos,  diciendo que “todo el mundo está en contra de Humala”, o “que el país no quiere ni lo uno ni lo otro”. ¿Ni aun después de las elecciones nos vamos a dar cuenta de que ese mundo y ese país no es el de la mayoría de los peruanos? ¿Ningún mensaje que asumir?

 

Toda posición mínimamente disidente con los resultados tiene pros y contras, y por tanto, es compleja y peligrosa.

Pero discrepo con quienes creen que lo conveniente y coherente es la de “ni por uno ni por el otro”. Eso es auto-engañarse. Justamente, en la actuales circunstancias - tan reñidas, polarizadas y gravitantes para el país - el ponerse de perfil o el lavarse las manos equivale a hacerse responsable del resultado final: Humala o Fujimori.

 

Una actitud así constituye en realidad una opción más en la lista, la número 9: como desconfío totalmente y por igual de ambos candidatos, me da lo mismo cuál de ellos gane.

 

La posición es válida, y en ella muchos podemos acabar, pero hay que plantearla explícitamente, porque de allí surge una consecuencia inexorablemente apocalíptica:   solo queda prepararnos para enfrentar  una dictadura u otra.   

 

¿Para asumir esta posición de apostar activamente por   Humala bajo determinadas condiciones me he tenido que “tragar un sapo”, tomando la posición anti-Humala que siempre he expresado? Sería oportunista negarlo, pero… ¿y el sapón que nos tuvimos que comer al votar por García?

 
Ernesto
De La Jara

Mis otra columnas
Galería Fotográfica
Galería Fotográfica
Encuesta

¿Está de acuerdo con el desempeño del Gobierno en el caso Conga?





Diviértete