Escribie en contra del ánimo de linchamiento que hay en relación a Lori Berenson, exacerbado por el tipo de autoridades y de prensa que hoy tenemos, me costará caro.
Pero...
El punto de partida es intencionamente falso: ubicar de un lado a los que están en contra de Berenson y el terrorismo; y el otro, a quienes los defienden. Cuando se puede estar con lo primero, pero sin creer que ella debe permanecer en la cárcel contra la ley y por venganza.
Hay también desinformación. Se suele omitir que su condena no ha sido por pertenencia sino solo por colaboración, poniéndosele, por eso, la pena mínima. Lo que está en discusión no es ningún tipo de perdón sino un beneficio penitenciario, luego de casi 15 años de prisión. ¿Ya pagó o no por su delito?
Contra la tendencia universal de establecer beneficios penitenciarios, Fujimori decidió prohibirlos para determinados delitos, lo que luego también hizo García.
Si el criterio es no concederlos por ser delitos graves, como lo es el terrorismo, ¿por qué no se prohíben también para un Presidente que constituyó un destacamento militar asesino, o para los miembros de este grupo, o para los funcionarios públicos y personas privadas (dueños de medios incluidos) que robaron millones de dólares? ¿O éstos no son graves?
¿Cual es el argumento con el que se nos pretende convencer que no le corresponde el beneficio? Que no habría cumplido 15 años de prisión que exige la libertad condicional, sino tan solo 14 años, 8 meses y 14 días, pues para cubrir esa mínima diferencia ha utilizado parte del tiempo que tiene por "redención de la pena por trabajo", otro de los beneficios.
Lo cierto esa que las autoridades competentes ya resolvieron su caso. Primero el comité del INPE le dio luz verde. Luego, la jueza de primera instancia resolvió a su favor. En segunda instancia se declaró la nulidad del fallo, pero solo por una custión del domicilio y no por el cómputo de los 15 años. Posteriormente, la jueza reiteró su decisión favorables, la que se tendría que ratificar, ya que ha regularizado la única observación.
¿Tantos funcionarios que podrían ser "santos patrones de los terroristas", con "resoluciones románticas a favor de ellos", como ha dicho el procurador sobre la jueza?
El repudio que sentimos por el terrorismo no nos debe hacer mandar a la basura el estado de derecho. Sería mucho más peligroso para la imagen del país. No hagamos caso a quienes, por conveniencia, pretenden que asumamos posiciones primitivas como la del título.
Ernesto
De La Jara