“El agua es un derecho fundamental”, “el agua no es un producto que pueda comprarse ni venderse”, “la gente no bebe dinero bebe agua”… son algunos argumentos con los que varios políticos azuzan a la población para oponerse a cualquier intento de concesión del servicio de saneamiento. Así libran su batalla ideológica, mientras millones de peruanos viven desconectados:
1. Solo en Lima los desconectados llegan al 30% de la población (y para ellos no existe subsidio que valga porque están fuera del sistema).
2. Los desconectados invierten hasta 6 horas para conseguir agua; muchas veces, a costo de que sus propios hijos falten al colegio. Además, reciben agua de muy mala calidad, que no está disponible las 24 horas.
3. Los principales afectados por la desconexión son los niños, por falta de defensas y conocimiento para evadir los riesgos relacionados a consumir agua no apta para consumo. Esto multiplica la tasa de mortalidad infantil hasta por 20 veces.
4. Los desconectados pagan hasta 12 veces más por el agua que consumen en Lima, cifras que en áreas apartadas a nivel mundial llegan hasta a 100 veces más (no hay agua más cara que la que no se tiene).
Los países que han tomado la iniciativa de abrir el mercado de agua a la competencia y a las iniciativas privadas, han tenido resultados alentadores. Así, en Argentina la privatización del servicio de agua aumentó el número de personas conectadas a la red en 30.9%, la cantidad de agua producida en 9.3%, y redujo la cantidad de agua perdida en 14.8% (Galiani, 2002). En el mismo sentido, en el 2009 el Banco Mundial analizó el desempeño de empresas de agua en 48 países, hallando en las privadas 12% más conexiones residenciales, 19% más de cobertura de desagüe, 41% más de horas de servicio.
A pesar de lo anterior, y de lo inmoral que puede ser que SEDAPAL pierda el 40% del agua que produce, la entrega en concesión del servicio de SEDAPAL “no está en agenda”. Más bien el Gobierno ha anunciado que va a reforzar SEDAPAL mediante 5 grandes proyectos por 600 millones. Noticia que no puede alegrarnos, pues claramente no logrará la inclusión social de los desconectados.
LOS DESCONECTADOS INVIERTEN HASTA 6 HORAS PARA CONSEGUIR AGUA; MUCHAS VECES, A COSTO DE QUE SUS PROPIOS HIJOS FALTEN AL COLEGIO. ADEMÁS, RECIBEN AGUA DE MUY MALA CALIDAD, QUE NO ESTÁ DISPONIBLE LAS 24 HORAS
Fernando
Cáceres