Martes 18 de Junio del 2013

Columnistas | 21-03-2011 | Gino Di Beli

LA JODA DE LA SEMANA

Me jode pagar 476 soles para estar en el espacio Platinum de la función de ‘Las mil noches y una noche’, en la que actuaron Mario Vargas Llosa y la bellísima Vanessa Saba, este sábado último, y que uno llegue y lo sienten en una silla que se la deben haber pedido prestada a un chifa de Mala. Hasta ahora estoy tomando Arcoxia, a ver si se me va el dolor de espalda que las dos horas sentado allí me han producido.

 

-Me jode más aún que no hayan tenido respeto por lo que debe ser el espacio mágico de una obra de teatro, el cual requiere de silencio, condición esencial para lograr la inclusión del espectador en la obra. Pues a pesar de los costos neoyorquinos de las entradas, al buen Lucho Llosa, productor de la obra, no se le ocurrió aislar el ambiente de los ruidos aledaños. Eso de escuchar un diálogo de nuestro Nobel de Literatura al mismo nivel de decibeles que un reggaeton que sonaba en una de las discotecas vecinas, la verdad que debe haber sacado de sus casillas hasta al propio literato (al final, ya dudaba de si su rostro serio durante buena parte de la obra era porque así lo disponía el guión o porque también a él le reventaba el oído el infame ruido ambiental, que duró toda la función).

 

-Me jode también que se haya desperdiciado una ocasión estupenda para mostrar la cultura árabe en todo su esplendor. Había un pequeño conjunto musical en vivo, lo cual está bien, pero no se puso ningún instrumento propio de dicha región. Y que yo sepa, una darbuka –un tambor propio de los árabes- no cuesta una fortuna. Lo mismo, respecto de las danzas. No se eligió lo mejorcito (según mi director, debieron haber llamado a mi colega columnista Michelle Marinho, la mejor del medio local), pero peor que eso fue no haber aprovechado la ocasión para mostrar un baile completo, cuya magia quizás hubiese ayudado a meter al público en la atmósfera de la obra. Los textos y el guión extraordinarios salvaron la noche, pero para la próxima –dicen que va a haber dos funciones en Lima-, ¡por favor, mejoren estos detalles! La actuación de Mario: mediana, hay que decirlo, pero eso no importa. Ya es bastante ver a un intelectual de su talla contándonos algo, en vivo y en directo.

 

-Me jode, de paso (de repente por eso llegué de mal humor al Boulevard de Asia, donde se puso la obra), que los famosos puestos de auxilio mecánico de las compañías aseguradoras más parezcan propaganda que centro de ayuda efectiva. Se malogró algo de mi auto y se recalentaba cada 20 kilómetros. Pues bien, cada vez que paraba en estos puestos, luego de despertar a gritos a los operarios, ninguno pasó de decirme algo distinto a lo que yo ya sabía, que había una fuga de agua en el sistema. ¿Para eso paga uno una fortuna de prima mensual?

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