A menos de una semana de declarar que es necesaria una “solución de punto final y reconciliación”, el Ministro de Defensa, Daniel Mora, ha precisado que no hay ningún proyecto de ley de “punto final” para los miembros de las fuerzas del orden que cometieron crímenes contra los derechos humanos durante los años de la violencia.
Esta rectificación que sin duda es saludable no resuelve todas las dudas que han generado sus opiniones sobre los procesos judiciales que se siguen a miembros de las Fuerzas Armadas. Peor aún, llama la atención el poco conocimiento o atención que el Ministro manifiesta tener sobre los debates que se vienen dando sobre un tema tan controversial desde hace bastante tiempo.
Por ejemplo, el Ministro dice que “no sabe qué era el D.L.1097” que tanto debate generó hace casi un año, y al parecer tampoco sabe lo que connota una frase como “punto final”. Y su visión de reconciliación, sin duda, se encuentra más cerca de otros miembros de las fuerzas armadas y civiles que cada cierto tiempo plantean que la reconciliación significa el cierre de los juicios y la negación de que nuestras fuerzas del orden hayan violado sistemáticamente los derechos de la ciudadanía, en vez de protegerlos.
Lo positivo de las declaraciones del Ministro Mora es que nos ha recordado que no basta que en el discurso del Presidente Humala o del Primer Ministro Lerner se hable de derechos humanos e inclusión, sino que estas palabras deben convertirse en gestos y medidas concretas de respeto a los mismos y de reparación a las víctimas –civiles y militares- del conflicto.
Para ello hay que comenzar a reconocer que durante los años del conflicto armado interno se produjeron violaciones sistemáticas a los derechos humanos, y que para condenar a los responsables de ellas se ha aplicado en nuestro país la doctrina de la “autoría mediata”, que ha llevado a la cárcel tanto al exPresidente Fujimori como al cabecilla senderista Guzmán, y que esta podría ser aplicada en un caso tan emblemático como el de la masacre de Accomarca, que en este momento se encuentra en los tribunales.
En el juicio de Accomarca no solo se encuentran procesados el oficial (r) EP Telmo Hurtado y quienes lo secundaron en la terrible matanza de más de 70 personas, en agosto de 1985, sino también el General (r) Wilfredo Mori, Jefe del Comando Político Militar y responsable de la lucha antisubversiva en aquel año en Ayacucho.
Por ello es fundamental que la opinión pública siga con atención un proceso que haría justicia a tantas víctimas del estado, y que los tribunales cumplan con hacer justicia haciendo caso omiso a opiniones como las del Ministro de Defensa, para que no caigan en el juego de quienes desde hace más de 25 años nos quieren hacer creer que una de las más grandes masacres de los años del terror –al igual que otras más- fue producto, única y exclusivamente de un oficial enloquecido.
Javier
Torres