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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 25-10-2011 | Javier Torres

Sin políticas interculturales no hay inclusión

Luego de una pequeña crisis al interior del Ministerio de Cultura, el gobierno ha nombrado a un nuevo viceministro de Interculturalidad y a un nuevo presidente de Indepa. Aunque las versiones sobre los cambios vienen y van, lo único claro es que en este sector no es mucho lo que se avanzó en los primeros meses de gobierno. Obviamente la responsabilidad no es solo de los funcionarios removidos, sino también de la falta de liderazgo que la ministra Susana Baca tuvo al inicio de su gestión, lo que no le permitió constatar los problemas de diseño institucional de su cartera que tiene poco más de un año de creada.

 

Pero la crisis no solo se debió a algunos funcionarios, sino también a que el gobierno habría decidido que sea la Presidencia del Consejo de Ministros la encargada de conducir el proceso de elaboración del reglamento de la ley de consulta previa a los pueblos indígenas. Esta decisión bastante pragmática muestra a todas luces la pobreza de la mirada del gobierno en torno a la consulta previa, que termina siendo vista como un procedimiento más que hay que cumplir e implementar a la mayor velocidad posible para garantizar la buena marcha de las grandes inversiones mineras, petroleras y de gran infraestructura..

 

Esta mirada, que pone los ojos en lo urgente antes que en lo importante, nos muestra el poco interés en construir políticas interculturales en educación, salud y justicia, que han sido viejas demandas de las organizaciones indígenas de los andes y la amazonía. Sin ellas, las nuevas políticas que la ministra de Inclusión y Desarrollo Social, Carolina Trivelli, tendrá que implementar, solo producirán un limitado efecto en la relación entre el Estado y los pueblos indígenas, ya que no solo “hay que tratar al pobre como ciudadano”, como ha afirmado la nueva ministra, sino que hay que tratar a todos los ciudadanos y ciudadanas como iguales ante la ley respetando su diferencia.

 

Para ello, el Ministerio de Cultura tendrá que dar un golpe de timón en la visión reduccionista que el gobierno tiene del tema indígena. Será necesario comenzar por ver a los pueblos indígenas como actores y gestores de su propio desarrollo, con voz propia en los espacios de decisión sobre las políticas de Estado que los afectan, así como establecer protocolos de actuación de la burocracia estatal en su relación cotidiana con ellos, ya que si se les va a seguir viendo como “hermanos menores”, lo único que vamos a lograr es reafirmar la vieja tradición paternalista que ha atravesado toda nuestra historia republicana.

 
Javier
Torres

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