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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 13-12-2011 | Javier Torres

El nuevo gabinete y los gobiernos regionales

La caída del gabinete Lerner ha llevado a algunos analistas e, incluso a este mismo diario, a señalar que se viene una militarización del gobierno. Quizás la afirmación resulte exagerada si pensamos en la política de un gobierno que no tiene mucha claridad sobre qué es lo que quiere hacer con el país, lo que se ha puesto en evidencia con las primeras declaraciones del nuevo primer Ministro, Oscar Valdés, que se ha esforzado por decirnos que antes que militar es empresario, y que nada tuvo que ver con la renuncia de Salomón Lerner.

 

Ahora bien, es cierto que el nuevo gabinete tiene las fiestas navideñas para preparar con calma su presentación al Congreso de la República, pero aparentemente no habrá mayor novedad ya que lo más probable es que se insista en la ejecución de la Hoja de Ruta, en la política de la inclusión social y en la necesidad de que se desarrollen los grandes proyectos de inversión que tanta resistencia generan en quienes votaron por ‘La gran transformación’.

 

¿Qué es lo que ha cambiado realmente? Podemos decir que lo único que se avizora en el horizonte es un endurecimiento en el manejo de los conflictos y un mayor nivel de confrontación con los gobiernos regionales y el movimiento social. Con los primeros, la agenda gira en torno a presupuestos y flexibilización de gasto, donde José Arista, presidente regional de Amazonas y, en el pasado, viceministro de Hacienda, ha enfilado sus baterías contra el Ministro de Economía, Miguel Castilla, señalando que es el principal obstáculo para que las regiones puedan tener una mejor ejecución presupuestal.

 

En el caso de la movilización social la agenda seguirá siendo la resistencia al desarrollo de los grandes proyectos mineros, donde el movimiento social tiene como aliados –no solo en Cajamarca- a algunos presidentes regionales, como es el caso de Tito Chocano en Tacna, quien lidera las críticas a la Ampliación Toquepala de la Southern Perú. Frente a esta situación, haría mal el gobierno nacional en no definir una agenda de diálogo con los gobiernos regionales, que vaya más allá de la inviable – por el momento- construcción de macrorregiones, o de la poco sostenible declaratoria de Estado de Emergencia en caso de conflictos.

 

Por ello es fundamental que el Premier Valdés y su gabinete empiece a buscar un acuerdo en torno a la descentralización que permita: una mejor relación entre los dos niveles de gobierno, un real soporte técnico para que los gobiernos regionales pasen de gastar mal a invertir en el desarrollo de sus territorios, un mayor diálogo sobre los grandes proyectos de inversión y la necesaria revisión del sistema de transferencias intergubernamentales para reducir las inequidades generadas por el canon minero. De no hacerlo, el aumento de los conflictos está asegurado y la viabilidad del gobierno de Humala comenzará a ser puesta en duda.

 
Javier
Torres

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