Y luego de marchas y contramarchas se ha dado inicio al peritaje convocado por el gobierno nacional, como un último intento de darle alguna legitimidad a su apuesta por el proyecto Conga de Minera Yanacocha. Luego de los fracasados intentos de restablecer el diálogo con el gobierno regional de Cajamarca, el Primer Ministro se juega su última y definitiva carta, poniendo su futuro político y el de su gabinete en manos de tres expertos internacionales, uno de los cuales ha señalado que “No tenemos ninguna imposición por parte de nadie, seremos plenamente independientes en nuestro quehacer”.
Aunque uno no tiene que dudar –a priori- de la palabradel perito español Rafael Fernández, es claro para quienes están a favor y en contra del proyecto, que este es un peritaje de parte, y que los términos de referencia del mismo, así como el proceso de selección de los expertos fue hecho tal y como el gobierno nacional quiso, sin que hubiera posibilidad de acuerdo alguno con los opositores al proyecto, liderados por el presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos que, incluso, plantearon una propuesta alternativa que nunca fue tomada en cuenta.
Frente a tal situación, el gabinete Valdés comienza a recorrer un camino que quizá llegue a un punto de no retorno al término del peritaje. Ya que si los expertos señalan que no hay mayores cambios que hacer al proyecto Conga, sencillamente serán acusados de haber sido meros instrumentos del gobierno para justificar el “Conga va”. Pero si por el contrario los peritos concluyen que hay que hacer cambios sustantivos al proyecto, es probable que Gregorio Santos, Marco Arana y Wilfredo Saavedra, a pesar de su oposición al peritaje, terminen afirmando que este les dio la razón, que el Estudio de Impacto Ambiental estaba mal hecho, y que exijan que el Primer Ministro se vaya a su casa.
Pero en ese segundo escenario, el gobierno se verá además obligado a reconocer que el sistema de evaluación de impacto ambiental no da para más. No hay que olvidar que ya existe el antecedente del EIA del proyecto Tía María de Southern, que se está volviendo a hacer. Pero además el gobierno tendrá que sentarse a la mesa con la Minera Yanacocha para iniciar una negociación para el replanteo del proyecto e incluso –en el peor de los escenarios para el gobierno-para su cancelación.
Así, las cosas se le presentan bastante complejas al Primer Ministro Valdés, que acaba de fracasar en la negociación de otro conflicto, como es el caso de Tacna, donde sus ofertas de obras y más presupuestos no fueron suficientes para convencer ni al Presidente Regional, Tito Chocano ni a los alcaldes de las bondades de la Ampliación Toquepala de la Southern.
Por ello, aunque según Ipsos Apoyo, un 44% de la ciudadanía considera que debería continuar, es probable que el Presidente Humala termine optando por un cambio. Aunque lo que el primer mandatario debería evaluar seriamente es la reforma de los Ministerios del Ambiente y Energía y Minas para que estén en capacidad de decirle al país qué proyectos mineros son viables y cuáles no. De no hacerlo, al próximo Primer Ministro le terminará sucediendo lo mismo que a Salomón Lerner y a Oscar Valdés, ya que el problema no son las personas, sino las reglas de juego de la política de promoción de la gran minería, que luego de veinte años de aplicación, han llegado a su límite.
Pd. Sobre una propuesta de reforma ver :http://diario16. pe/columnista/6/javier-torres/1287/una-agenda-para-unnuevo- pacto-minero
Javier
Torres