Martes 18 de Junio del 2013

Columnistas | 26-02-2013 | Javier Torres

UN BESO NO LE HACE MAL A NADIE

Una vez más, el acto “Besos contra la homofobia” ha generado una desproporcionada reacción de parte de las autoridades, que impidieron a los y las integrantes del MHOL el ingreso a Plaza de Armas, para lo cual sencillamente enrejaron los accesos, medida que es usada con cierta regularidad en otras circunstancias. El argumento es sencillo: toda manifestación está prohibida y punto.

 

Hace dos años, los activistas LGTB fueron brutalmente agredidos en las escalinatas de la Catedral de Lima, así que no debería sorprender a nadie que se haya impedido el acceso a la plaza, y que para ello, además de rejas, se haya usado bombas lacrimógenas. Lo curioso es que el tema ha derivado a un debate sobre cuán oportuna era la acción del MHOL en medio de la polarizada campaña en torno a la revocatoria de la alcaldesa Villarán.

 

Y es que en un contexto donde algunos de los sectores más recalcitrantes del conservadurismo católico y evangélico denuncian a la alcaldesa de querer convertir a Lima en una nueva Sodoma y Gomorra, e invocan a votar por el SÍ, resultaría un error táctico que los miembros del MHOL, que apoyan el NO, salgan a las calles a recordarnos su existencia y su reclamo por tener un lugar en una ciudad que ha demostrado ser muy poco tolerante con ellos y ellas. Así se reclama que en vez de mantener su práctica reivindicativa se piense políticamente, entendiendo que esto significa hacer concesiones que luego servirán para avanzar en la lucha por sus derechos.

 

El tema es que para llegar a acuerdos políticos y concesiones habría que tener actores políticos con capacidad no solo de llegar a ellos, sino de poder luego cumplirlos. Y esto vale para ambas partes. Sin embargo, todo el mundo sabe que la alianza por el NO es tan solo la suma de un conjunto de voluntades que por las más diversas razones consideran que es bueno que Susana Villarán continúe al mando de la ciudad, pero que no necesariamente comparten un programa o una agenda.

 

Por ello no es difícil entender la posición del MHOL, sobre todo porque la paliza que recibieron hace dos años en las escalinatas de la catedral fue la mejor muestra de cómo el poder real en este país trata a las lesbianas, gays, transexuales y bisexuales. Y las conmemoraciones de las luchas por los derechos no se negocian ni se postergan, menos aún en un país tan homofóbico como el nuestro.

 

LAS CONMEMORACIONES DE LAS LUCHAS POR LOS DERECHOS NO SE NEGOCIAN NI SE POSTERGAN, MENOS AÚN EN UN PAÍS TAN HOMOFÓBICO COMO EL NUESTRO

 
Javier
Torres

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