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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 08-03-2011 | Javier Torres

LLUEVE SOBRE MOJADO

Mientras el Presidente García se aburre con la campaña electoral, la temporada de lluvias sigue haciendo lo suyo sin que uno vea mayor interés de éste en atender el problema. Son diez departamentos los que vienen atravesando situaciones de emergencia, que han sido agudizadas por la incapacidad manifiesta de las nuevas autoridades locales y regionales para resolver el problema.

 

¿Es la lluvia un dato nuevo de nuestra realidad? Todo lo contrario. La temporada de lluvias forma parte de nuestro clima, y por ello la falta de respuesta de los diferentes niveles de gobierno linda con la negligencia, y en el caso de los candidatos no escuchamos una sola mención al tema, a pesar de que estas afectan a un significativo número de electores, y a pesar de que somos uno de los países más vulnerables al cambio climático en el mundo.

 

El problema se agudiza cuando los gobiernos regionales realizan declaratorias de emergencia que no les corresponden, ya que estas se hacen para poder disponer de fondos de contingencia que dependen del Poder Ejecutivo y, por tanto, las debe hacer la Presidencia del Consejo de Ministros, o cuando por no contar con un buen sistema de registro de información sobre los daños causados por las lluvias, envían información insuficiente a la PCM y esta no puede declarar la emergencia en tal o cual provincia.

 

Por otro lado, cabe preguntarse si es que tiene sentido que el Jefe de Defensa Civil de una región sea el Presidente Regional, como si la atención y manejo de emergencias no fuera una actividad altamente especializada, motivo por el que finalmente el presidente regional delega esta responsabilidad a un funcionario de confianza que  normalmente tampoco está preparado para un cargo donde hay que tener una gran capacidad para tomar decisiones rápidas y ejecutivas.

 

Sin duda lo peor está por venir, ya que los fondos de emergencia probablemente sean mal usados, como ocurrió en la “reconstrucción” de Ica y Pisco luego del terremoto del 2007. Por ello, conociendo la poca capacidad de gestión de fondos de emergencia en nuestro país, sería interesante que un buen porcentaje de los fondos de los diversos canon en el Perú -en vez de ser malgastados en obras innecesarias- se destine a la implementación de una Política Nacional de Prevención de Desastres Naturales, que evite que fenómenos como las lluvias se conviertan en desastres esperados y anunciados  todos los veranos.

 
Javier
Torres

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