Las recientes encuestas nos dan un escenario sumamente complejo para Alejandro Toledo, ya que a pesar de que mantiene su liderazgo, tiene varios frentes abiertos con sus principales competidores. Así, si nos guiamos por la encuesta del IOP-PUCP ha perdido el primer lugar en el sector A-B a manos de PPK , tiene un virtual empate con Castañeda en el sector C y tiene a Keiko Fujimori y Ollanta Humala a cinco puntos en el sector D-E, que es donde el número de indecisos es más alto.
Ante esta situación Toledo ha optado por dar la batalla final en Lima, que es la plaza donde con mayor número de electores cuenta. La opción ciertamente entraña el riesgo de perder algunos puntos en el interior, sobre todo en el sector urbano donde mantiene una considerable ventaja sobre Ollanta que viene en atropellada y ya superó a los candidatos del ‘Presidente’, y con PPK que empieza a cosechar los frutos del ‘Sancochado’.
Toledo confía en que el previsible derrumbe de Castañeda –que quizás se acelere con el duro informe de la alcaldesa Susana Villarán- no signifique un transvase de votos a un solo candidato, sino que sea un ‘Big Bang’ que le permita capturar algunos puntos decisivos en el sector C de Lima, que le asegurarían triunfar en la primera vuelta con cierta holgura frente a Keiko o Humala, que son los candidatos con más posibilidades de quedar segundos, por lo menos en este momento.
Toledo sabe que ese sería su mejor escenario -como lo muestra la encuesta del IOP PUCP- ya que en el primer caso apelaría a ese 54% que afirma que nunca votaría por Keiko, y que explica en buena medida por qué esta candidata no logra dar el salto al primer lugar, y en el segundo, al 63% que no votaría por Humala, seguramente temeroso de sobresaltos en la precaria estabilidad que nos da el crecimiento económico.
Pero la atropellada de PPK podría cambiar aún más el escenario. Si bien a la fecha hay un 56% que de ninguna manera votaría por él, nadie le ha preguntado a los electores qué harían en una confrontación entre Toledo y PPK. A ello se suma el visible cambio de preferencias de algunos medios de comunicación, que estarían felices con el triunfo de ‘alguien de la casa’, al igual que el ‘gran elector de Palacio’, cuyo objetivo es que ni Toledo ni Humala afecten su camino al 2016.
Javier
Torres