Susana Villarán ha sido elegida -pese a quien le pese - alcaldesa de Lima. Ella es la ganadora aunque su victoria haya sido ninguneada, gracias a un sistema electoral que da vergüenza, por el “establishment” político, por la mayoría de medios de comunicación y por Lourdes Flores que en la derrota olvidó que los gestos expresan la grandeza del líder (prefiriendo mantenerse en las primeras planas gracias al interminable conteo de votos).
El triunfo de Villarán plantea a Fuerza Social un doble reto: el gobierno de Lima y la definición ante las elecciones del 2011. El primero es enorme y para ello Villarán necesita mantener buenas relaciones con su vecino en la Plaza de Armas y conciliar la necesidad de continuar con la infraestructura desarrollada por Luis Castañeda con la urgencia de mejorar los servicios básicos a quienes viven en la pobreza, tarea nada sencilla en una ciudad con serios problemas de sostenibilidad ambiental.
El segundo reto va más allá de la buena voluntad de Susana Villarán, ya que -aunque es la líder natural de su partido- su vocación democrática la obliga a respetar las estructuras de su movimiento. Mal haría en sumergirse en las negociaciones con miras a las elecciones nacionales, terreno complejo por los intereses de sectores en Fuerza Social que no se consideran con suficiente capacidad para dar la pelea solos y aspiran a formar parte de una coalición mayor de partidos, tal como lo ha sugerido Vladimiro Huarocc, presidente de FS.
Lo que sí parece definitivo es que en Fuerza Social nadie está interesado en ir en alianza con otras fuerzas de izquierda bajo las banderas del nacionalismo humalista. Unos porque prefieren ir a la sombra del Alejandro Toledo por puro pragmatismo, otros aducen diferencias programáticas que deberían explicitar, como reclama Alberto Adrianzén, y otros porque a pesar de que Humala fue absuelto por el caso Madre Mía, siguen pensando que cometió violaciones a los derechos humanos.
Pero más allá de lo que decida FS, Susana Villarán no debe olvidar en ningún momento que la ciudadanía de la capital la eligió para que haga de Lima una ciudad diferente y mejor a la que tenemos. Por ello, si Fuerza Social quiere marcar una manera distinta de actuar en política, debe concentrarse en la tarea encomendada, lo que además nos permitirá saber cómo es un gobierno de “izquierda moderna”, o si éste será más de lo mismo.
Javier
Torres