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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 22-03-2011 | Javier Torres

¿EL MAL MENOR?

 

El Cardenal Cipriani ha recibido al otrora candidato antisistema Ollanta Humala. Éste, al salir de la reunión, se proclamó católico conservador contrario al aborto y defensor de la familia. El candidato nacionalista sabe que ninguno de sus competidores va a correr el riesgo de atacarlo por esta declaración, ante el riesgo de perder votos en los sectores C y D donde la fe aún mueve montañas.

 

Resulta obvio que la declaración es un acto de campaña que busca conseguir los votos de un amplio sector de la ciudadanía que aún cuando declare ser emprendedor en lo económico es muy conservador en temas como el aborto o la homosexualidad. En consecuencia, la apuesta de Humala busca posicionarlo en los sectores C y D, que es donde se definen las elecciones. Además, sabe que sus seguidores izquierdistas le acabarán perdonando el gesto en nombre del pragmatismo electoral –como ya lo hicieron con el caso Madre Mía-, y que en los sectores A-B no tiene nada que ganar.

 

Por otro lado, las declaraciones de Humala son un triunfo para el Cardenal quien viene librando una dura batalla con los movimientos feministas y LGTB que pierden así a un  aliado. Se confirma también que, en el Perú, tomar posición a favor de la agenda de dichos movimientos es políticamente riesgoso, como lo sabe Alejandro Toledo que dio unas declaraciones bastante audaces sobre el tema, para luego retroceder, en lo que fue su primer traspié en la campaña.

 

Curiosa situación: el candidato de la izquierda se pone a la derecha en un tema clave de derechos, ya que normalmente los católicos conservadores son muy poco dados a tolerar la libertad de las mujeres y mucho menos la igualdad ante la ley de los LGTB, que son los valores que están en juego en este caso.

 

La reunión del Cardenal Cipriani con Humala muestra que éste siente que tiene un lugar seguro en la segunda vuelta y que ha llegado el momento de convertirse en “el mal menor” combinando su imagen de líder nacionalista moderado con una familia católica y 100% peruana, frente al continuismo de la gestión de García que proyectan sus rivales a lo que se suma la “frivolidad” de Toledo o la falta de “peruanidad” de PPK y Keiko Fujimori. Si Alan García logró convertirse en el “mal menor” el 2006, no sería una sorpresa que Humala lo sea el 2011. 

 
Javier
Torres

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