El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 12-04-2011 | Javier Torres

MÃS ESTADO EN EL REINO DEL LIBRE MERCADO

El país que era calificado como el reino del libre mercado y que cuenta con la economía más liberalizada de toda Sudamérica ayer dio un mandato: “Queremos Estado”. Con estas palabras se puede resumir los resultados de una elección en la que los perdedores fueron quienes lideraron el proceso de transición democrática, y gobernaron el Perú en la última década. Alejandro Toledo quedó en el cuarto lugar, el Apra casi desapareció del mapa, y la Alianza por el Gran Cambio no logró más de lo que habitualmente lograba Lourdes Flores.

 

Es cierto que existen diferencias sustantivas entre los grandes ganadores de la jornada: Ollanta Humala plantea un Estado regulador con mayor capacidad de intervención en la economía, mientras que Keiko Fujimori plantea un Estado más pequeño –como el que nos dejó su padre- pero con capacidad de responder con un asistencialismo eficaz a las necesidades básicas de la población pobre. Y los dos nos ofrecen la ansiada seguridad y mano dura contra la delincuencia.

 

¿Cómo es que llegamos a esta situación? Sin duda gracias a la autoritaria gestión del Presidente Alan García, que en nombre del crecimiento económico radicalizó el neoliberalismo y la promoción de grandes inversiones en todo el territorio; hizo trizas del Congreso, gobernando a través de decretos de urgencia y concesión de facultades; y desarrolló el racista discurso de “el perro del hortelano”. 

 

Así, al igual que al término de su primer gobierno García dejó el terreno preparado para el desmantelamiento del Estado “velasquista”, ahora ha dejado el terreno listo para un retorno del Estado. Aunque a diferencia de 1990, las opciones son bastante más claras: libre mercado con Estado clientelista versus Estado regulador de la Economía.  Es este dilema el que tendrán que resolver los electores que no votaron ni por Keiko ni por Ollanta.

 

Lo que es claro es que quienes detentan el poder real en el Perú tienen que entender que la democracia que se recuperó en el 2000 no ha tenido la capacidad de contribuir a que el Estado sea más democrático, ni más eficiente, y tanto ésta como el reino del libre mercado no dan para más. Si entienden y aceptan que hay cambios que hacer a las reglas de juego que nos dejó el fujimorismo, podremos avanzar a un nuevo momento político en el marco del orden democrático, pero si no lo hacen y optan por apoyar a ojos cerrados al fujimorismo, tendremos tanto o más autoritarismo como el que hemos vivido en estos últimos cinco años.    

 
Javier
Torres

Mis otra columnas
Galería Fotográfica
Galería Fotográfica
Encuesta

¿Está de acuerdo con el desempeño del Gobierno en el caso Conga?





Diviértete