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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 19-04-2011 | Javier Torres

DEL RADICALISMO AL CENTRO DEMOCRÃTICO

Ollanta Humala decidió dar un giro a su campaña y asumir la segunda vuelta como una confrontación entre la democracia redistributiva y la corrupción fujimorista.  Así el outsider radical del 2006 que logró un 47% de la votación en segunda vuelta, se redefine como el defensor de la democracia y el Estado de derecho frente a la amenaza del proyecto fujimorista, que vive de una excesiva nostalgia por su pasado.

 

Humala confía en que el amplio sector de la población que anda molesto con el orden de cosas que rige la política y la economía peruana, y que lo ha colocado por segunda vez a las puertas de Palacio de Gobierno no lo va a abandonar, pero que quienes no han votado por él esperan gestos de apertura hacia el centro político y un cambio en el tono de su discurso.

 

Por ello, conforme avanza la campaña va quedando cada vez menos de aquel Humala del 2006. El nuevo Humala declara que no promueve cambios sustanciales en el modelo y que su gobierno no pondrá en cuestión la economía capitalista. Ello sin duda permite que algunas personalidades vinculadas al sector privado que en su pasado fueron de izquierda- lo acompañen en esta nueva etapa de campaña, junto a otros conocidos críticosdel autoritarismo fujimorista.

 

A cambio de este apoyo Humala no parece tener problema en modificar su plan de gobierno en todo lo que sea necesario mientras pueda mantener las banderas redistributivas de su programa, como son Pensión 65, el aumento de sueldos y salarios, la ampliación de los wawawasis, y el casi aceptado impuesto a las sobreganancias mineras.  Asimismo ha buscado proyectar una imagen concertadora y con razón le ha hecho ver a Pedro Pablo Kuczynski que no son los perdedores los que colocan la agenda para el próximo gobierno.

 

Por último no se ve en el escenario a un Humala seguidor de la ruta bolivariana de Hugo Chávez, cuyos problemas internos y el avance de la influencia brasilera en la región lo han llevado a  un perfil  bajo;  ni de Evo Morales, que viene enfrentando un serio conflicto  con los movimientos sociales que lo llevaron al poder. Tampoco del modelo cubano en el que ni los hermanos Castro creen y mucho menos del estatismo velasquista. Sin embargo, la clave del éxito de Humala será convencer al electorado que la realidad no es la que nos muestran algunos medios de comunicación, cuya opción por el fujimorismo es pública y notoria.

 

 
Javier
Torres

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