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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 28-06-2011 | Javier Torres

Puno: Cuando el libre mercado no basta

 

En los últimos días han surgido nuevas explicaciones del conflicto puneño. Desde el mismo Puno, la empresaria Martha Giraldo nos habla de una suerte de alianza entre los sectores ilegales de la economía con un sector de la población, y, sobre todo, con una dirigencia social que se escuda en la etnicidad para impedir el desarrollo del capitalismo en la región. Desde Lima, Fritz Du Bois nos habla de una conspiración de los sectores radicales, siempre opuestos al desarrollo de la gran inversión, cuyo único objetivo sería liquidar el crecimiento económico de nuestro país y poner contra las cuerdas al electo presidente.

 

Sin duda la explicación de Giraldo puede estar bastante más cerca a la realidad, que la de Du Bois. Pero sigue resultando insuficiente, cuando se trata de explicar la masiva movilización de los pobladores de Azángaro en contra de  la contaminación del río Ramis producida por la minería informal. O el hecho de que sectores como Yunguyo tomaran distancia de Aduviri una vez que consiguieron que el Apu Khapia fuera declarado intangible. O que los comuneros de Carabaya no continuarían con su huelga al informárseles de la cancelación de la concesión de Egasur para el proyecto energético del Inambari. 

 

Pero en Lima se ha querido leer la versión de Giraldo -que es un ajuste de cuentas con el radicalismo del líder aymara y con el nuevo senderismo puneño-, como una explicación totalizadora de las complejidades puneñas.  La carta expresa indignación y cólera de quien trata de construir empresa formal en un contexto de informalidad absoluta. Y es que quizás el gran error de quienes como Giraldo han querido hacer empresa y desarrollar el capitalismo en Puno, es que no han tenido la energía suficiente para reclamar una presencia distinta del Estado. 

 

Hay lugares de Puno donde el Estado está presente, pero simplemente como parte de un decorado institucional donde lo que rige es el reino del libre mercado, donde la ley no es respetada por nadie, la policía no tiene la más mínima capacidad de control, y por ello es que resulta tan irrelevante en este contexto lo que las autoridades puedan o no hacer, y que puedan emerger con tanta facilidad liderazgos maximalistas como el de Walter Aduviri.

 

Por ello resulta urgente que el nuevo gobierno defina una estrategia de afirmación de la autoridad estatal en Puno, la cual exigirá poner en cuestión a quienes desde el Estado han sido cómplices por su negligencia y lenidad frente a la economía ilegal, así como a los reales poderes económicos de la región. Y ello debe ir asociado a políticas de promoción del sector alpaquero, una estrategia de aprovechamiento de la carretera Interoceánica, la descontaminación del río Ramis, y un relanzamiento del golpeado turismo en Puno.

 

Recién cuando esta agenda previa a la presencia de la gran inversión se ponga en marcha se podrá poner en debate nuevamente la posibilidad de que se desarrollen grandes inversiones mineras, petroleras o energéticas, insistir con ella sin resolver la vieja agenda puneña, solo servirá para que el conflicto vuelva a estallarnos en la cara.

 

Pd. La carta de Martha Giraldo puede leerse en http://lamula.pe/2011/06/26/puno-en-la-encrucijada-por-martha-giraldo/esteban2500

 
Javier
Torres

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