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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 12-07-2011 | Javier Torres

Negocios de Familia

 

El escándalo producido por la reunión de Alexis Humala con el Canciller de Rusia ha puesto en evidencia que cuando no existen partidos, el gobierno se ejerce a partir de diversos grupos de interés que giran en torno a un caudillo. La escena no es nueva en nuestra historia reciente y Alexis se suma a una larga lista de “hermanísimos” sin cargo público pero con poder real. Aunque quizás, en este caso, la ingenuidad y su falta de previsión, ayude quizá a que la cosa pueda ser cortada de raíz.

 

Es claro que Ollanta Humala y no Gana Perú, sea el que tenga que tomar una decisión, que no puede consistir únicamente en “suspender” de la militancia al hermano del presidente. Sanción absolutamente inocua y hasta risible en un partido que lo que menos tiene es vida partidaria. Más contundente sería anunciar que don Alexis no ocupará cargo ni asumirá representación alguna durante los cinco años de su gobierno, y seguirá dedicado a las actividades privadas en las que parece que le ha ido bastante bien.

 

Pero el “affaire ruso” es, además, una expresión de la existencia de proyectos políticos en el Perú cuyo primer soporte es el núcleo familiar. Lejanos están los días en que sólo los hermanos Cáceres Velásquez hacían gala de esta manera de hacer política, en un contexto en que los partidos representaban intereses de los diversos sectores de la sociedad. Ahora, no solo son los hermanos Acuña, ya que como hemos visto en las recientes elecciones regionales, varios presidentes que no tentaron la reelección postularon a sus hijos o esposas. Ciertamente el problema no es que los miembros de una familia no puedan ser parte de un mismo proyecto político, sino que el proyecto político sea que la familia se haga del poder y se dedique a hacer negocios.

 

Ollanta Humala tiene una buena oportunidad para deslindar de una vez en relación a esta manera de hacer política, así como deslindó hace buen tiempo con el radicalismo etnocacerista de su hermano Antauro, tendría que marcar distancia con los negocios de su hermano Alexis, y si le dio algún tipo de encargo, reconocer el error y asumir los costos políticos. Si no lo hace, su principal bandera de ser un gobierno que luche frontalmente contra la corrupción será arriada cuando ni siquiera ha jurado como Presidente.

 

Quizás este sea el mejor momento para anunciar quiénes conformarán el nuevo gabinete. Saber que tendremos uno que no caiga en la tentación de la corrupción ni en las presiones de los entornos familiares del presidente será una buena señal de que el viaje de Alexis Humala a Rusia no va a ser el estilo de gobierno del próximo Presidente.

 
Javier
Torres

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