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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 09-11-2010 | Javier Torres

RENOVAR NUESTRA POLÃTICA

 

Aunque Pablo Bustamante no quiere que sigamos utilizando los términos izquierda o derecha, éstos están tan arraigados que es difícil no usarlos. Quizás el problema es la carga negativa que se le da. Por ello se me ocurre que es bueno precisar qué entiende uno por derecha y por izquierda.

 

Ser de derecha significa, fundamentalmente, creer que el capitalismo es el mejor y único sistema económico que puede existir y que la crisis del mismo no es más que una situación pasajera, mientras que ser de izquierda es absolutamente lo contrario. Es decir, la definición no pasa por cuan democrático sea uno, ya que se puede ser demócrata de izquierda o de derecha. Por ello sorprende la cantidad de políticos y líderes de opinión que ahora reclaman ser de centro-izquierda. Y supongo que eso ocurre porque nuestra derecha política cada vez se ha vuelto más conservadora y autoritaria, por no decir reaccionaria.

 

De otro lado, a quienes siendo de derecha y creen que el capitalismo puede convivir con la democracia y los derechos humanos, se les ha incluido en el club de los “caviares”, cuando en cualquier lugar del mundo se les consideraría liberales políticos. Pero el liberalismo político es una cosa intragable para un converso como el Presidente Alan García, que se ha convertido en el máximo representante político del pensamiento conservador en el Perú.

 

Del lado de la izquierda peruana hay un estancamiento que parece imposible de revertir porque su abandonoo del pensamiento crítico la ha llevado a terminar siendo furgón de cola de Ollanta Humala, cuyo nacionalismo de izquierda se diluye cuando se trata de las inversiones brasileras, a las que no suele criticar. De otro lado,, en Fuerza Social se cree que ser de izquierda es sinónimo de ser demócrata, lo que no estáá mal para un país con una derecha intolerante y con una izquierda que fue muy poco democrática. Pero eso no basta en el Perú de hoy.

 

Lo paradójico es que en nuestro país -donde el pensamiento de derecha es hegemónico y, a su vez, hay una enorme conflictividad social-, no pueda emerger ni un partido de derecha liberal ni un partido de izquierda radical que sean capaces de renovar nuestra política y tengan la fuerza suficiente para competir electoralmente con la derecha autoritaria y conservadora, que lideran García y Keiko, por un  lado,  y el limitado izquierdismo de Humala, por el otro.

 
Javier
Torres

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