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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 21-09-2011 | Juan Sheput

La importancia de la política

Para bien o para mal, el mundo está tomando nota de la importancia que tiene la política en los últimos acontecimientos, en que la cercanía de una profunda crisis económica está exigiendo de parte de aquellos que manejan la cosa pública altos niveles de responsabilidad, predisposición para los acuerdos y visión.

 

La intransigencia del Tea Party, ese sector radical y fundamentalista del Partido Republicano, que casi condujo a los Estados Unidos a la cesación de pagos solo por oponerse al presidente Obama, llevó a que dicho país perdiera el grado de inversión por lo impredecible de su política y por la poca capacidad para buscar consensos. La otrora fortaleza estadounidense de la institucionalidad se desvanecía ante los caprichos de un grupo de políticos que preferían que se arrodille Barack Obama antes que dejarlo en buen pie en un año electoral.

 

La política del espectáculo y de la poca responsabilidad es la que ha llevado a Italia a perder también su certificación. De nada le valieron al señor Berlusconi sus bromas de mal gusto y su predominio en los medios de comunicación que le pertenecen si es que no pudo, al mismo tiempo, mejorar la situación económica de su país. Aquí Finantial Times señala que la incapacidad de la oposición para generar alternativas de fuste a las políticas oficialistas es también culpable del deterioro de Italia.

 

Lo contrario sucedió en España, en donde los dos principales partidos modificaron la Constitución en tiempo récord en el tema del déficit, para calmar así a los mercados internacionales que señalaban que España podría seguir el camino de Italia. Rajoy y Zapatero, adversarios que se han tratado en un clima de gran crispación, dialogaron, consensuaron y los resultados saltaron a la vista. La política es muy importante porque puede generar diversos climas de opinión, favorables o adversos. Cualquiera de estos extremos es clave en un contexto de crisis económica que podría afectar en gran medida a nuestro país. Por ello se debe evitar medidas contradictorias que exacerben los ánimos y nos coloque en un clima de agitación que ningún peruano de buena voluntad puede desear.

 

Decir un día que se sube el IGV y luego negarlo no es una buena señal. Presentar un proyecto que quitará recursos provenientes del canon minero a los gobiernos regionales para que sean administrados por el gobierno central requieren de un amplio debate en el Congreso. Tampoco se puede tratar con aire de autosuficiencia o de déspota ilustrado a los empresarios cuando el 80% de la inversión en el Perú es de origen privado. Está bien negociar, exigir pero en el cauce de la cordialidad.

 

La vulnerabilidad de nuestra economía se manifiesta fundamentalmente en la dependencia de los precios de los minerales. Si estos caen nuestra economía se deteriora. Los precios ascendentes son cosa del pasado. Si a eso le agregamos el hecho que en los últimos 5 años se ha vivido una etapa inmejorable para hacer reformas que el gobierno de Alan García, a pesar de tener todo a su favor desperdició, coloca a nuestro país en una situación muy distinta a la del año 2008 en que China estaba creciendo, Europa no tenía los problemas generalizados que padece ahora y teníamos un mayor aporte de impuestos por los precios de los minerales.

 

El rol de la política se hace importante, sobre todo por su lado anticipatorio. Nada está bajo control pues lo impredecible está a la vuelta de la esquina.

 
Juan
Sheput

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