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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 14-12-2011 | Juan Sheput

El peligroso gradualismo

La reciente victoria de Cristina Fernández en Argentina ha sido vista como el triunfo del gradualismo. Medidas que se van dando poco a poco y que van siendo aceptadas por todos, conducen luego a un escenario del cual es difícil escapar.

 

Se ha recordado en ese sentido la fábula de la rana complaciente. Un cocinero puso una rana en un recipiente con agua hirviendo. Esta huyó de inmediato saltando fuera de la olla. Aprendida la lección, el cocinero colocó otra rana en una olla con agua tibia. La rana complacida no se dio cuenta que la temperatura iba aumentando. Cuando el agua hervía la rana ya no podía huir. Estaba atontada. Fue consumida por el hervor.

 

En los últimos meses estamos actuando de manera complaciente. Permitimos el retorno de asesores en la sombra y de detenciones arbitrarias. Igualmente el comportamiento fascista de ahogar una región congelando la disposición presupuestal. Lo mismo hacía Fujimori con Alberto Andrade y, al igual que en esa época, ningún congresista reclama por la arbitrariedad que hoy le hacen a Cajamarca. Los ministros ingenuamente nos dicen que no hay militarismo porque no hay “ministros militares” ¡Cuánto candor! Ignoran que el militarismo no es cuantitativo sino un estilo, un patrón de comportamiento, que se muestra en la conformación de un gabinete “técnico”, que acepta el silencio como norma, que utiliza al SIN para repartir desinformación sin escrúpulos, que en el ámbito partidario se deshace de sus socios de la primera hora y adopta sin vergüenza el plan derechista del perdedor, burlándose así del elector.

 

Los militarismos creen que los estados de emergencia son mejores que el diálogo, tanto así que se empieza a hostigar reuniones por el solo hecho de ser sospechosas. El discurso a la soldadesca reemplaza al discurso del estadista. Al igual que hace 20 años este estilo autoritario encuentra dóciles justificadores en algunos comunicadores que no han aprendido de su error. Utilizan para ello la etiqueta del pragmatismo ignorando que la definición de ese término corresponde a la del político que no es otra cosa que un sumiso servidor del poder económico.

 

Tenemos que estar alertas. Hay señales en el escenario político que nos indican que hay un creciente autoritarismo. Se está haciendo de manera gradual, para que sea soportable y para que algunos encuentren el pretexto para no convencerse de lo evidente. En ese estilo se inscribe también el llamado a las armas y al rearme de nuestras Fuerzas Armadas con el pretexto de La Haya. Nada más simple que recurrir al viejo conflicto con Chile para justificar una desproporcionada compra de armamento y tratar de unir a la nación. Eso también es parte de un estilo militarista al cual pertenece la filtración de un video artero que intenta mostrar a un premier democrático y tolerante como Salomón Lerner como un individuo cansado y nervioso que no soporta dialogar con los representantes de Cajamarca.

 

Hace 4 meses hablábamos de las señales preocupantes de este gobierno con Glatzer Tuesta. Se nos criticó por ello. El tiempo está confirmando un estilo gubernamental que es indiscutiblemente autoritario. Allá los que no quieren ver.

 

En ese sentido está muy bien el alejamiento de Alejandro Toledo y Perú Posible del gobierno de Humala. Es una decisión acertada, tanto así que la derecha aprofujimorista ha quedado desubicada, poniendo el grito en el cielo por ello.

 
Juan
Sheput

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