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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 22-02-2012 | Juan Sheput

El desorden por todo lo alto

La informalidad es protagonista de este gobierno al más alto nivel. Se toleran comportamientos impropios de una democracia que se pretende institucionalizada. Se acepta con naturalidad el hecho que el Perú es gobernado por la pareja presidencial ignorando que esa figura no existe en la Constitución. Un poder informal como el que ejerce la primera dama genera confusión, fractura la unidad de gobierno, causa desorden y, por tanto, un ambiente impredecible en las decisiones de Estado.

 

Hace unos meses el entonces Premier Salomón Lerner dijo que la señora Nadine Heredia intervenía en los Consejos de Ministros. Luego se desmintió quedando la sensación de un poder informal que se entrometía en la gestión de los asuntos de Estado.

 

El domingo un reportaje de El Comercio, a la medida del ego del Ministro de Economía, Luis Miguel Castilla, nos vuelve a traer el tema de la confusión de roles en los más altos niveles gubernamentales. Transcribo parte del reportaje, escrito por Luis Davelouis: “Según fuentes del Ejecutivo, Castilla y Nadine despachan juntos y entrevistaron a varios de los postulantes a los sillones ministeriales que quedaron vacantes tras la salida de Salomón Lerner. “Para el ministerio de la Inclusión, Castilla y Nadine los entrevistaron a todos”, nos contaron”.

 

Lo que acaban de leer es inconstitucional. Y así se maneja, sin respeto por la Constitución, este gobierno de Ollanta Humala. La Constitución dice con claridad, en su Art.122, que es el Presidente del Consejo de Ministros quien propone y acuerda con el Presidente de la República el nombramiento de los ministros. Sin embargo el reportaje de El Comercio indica que quienes deciden quién ingresa y quién sale del gabinete ministerial son el ministro de Economía Luis Miguel Castilla y la esposa del Presidente Humala.

 

Ya antes se ha dicho que el nombramiento de José Villena como Ministro de Trabajo es consecuencia de un pedido expreso del señor Castilla. De allí que el ministro de la cartera laboral mantenga absoluto silencio cuando el ministro de Economía lo desautoriza públicamente sobre temas como la Ley del Trabajo o el aumento del sueldo mínimo vital. Igual Castilla opina y sugiere sobre otros sectores sobre los que no tiene competencias esforzándose por ser el vocero y coordinador del gobierno, funciones que según el Art. 123 de la Constitución y la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo también corresponden al Presidente del Consejo de Ministros Oscar Valdés.

 

Quienes defienden al señor Valdés respecto a su permanencia en la Presidencia del Consejo de Ministros nos han recordado declaraciones de la vicepresidenta Marisol Espinoza y del presidente del Congreso Daniel Abugattás en contra del Premier, pero han olvidado comentar sobre las continuas declaraciones y juego en la sombra del Ministro de Economía Luis Miguel Castilla, que debilita directamente al mismo Premier. Por ello ciertos sectores burocráticos se encuentran inmovilizados, no saben a quién obedecer, están confundidos respecto a quién posee la palabra final.

 

Ollanta Humala permitió que Oscar Valdés fuera el Premier en la sombra del gabinete Lerner. Parecería que ahora alienta que Luis Miguel Castilla sea el Premier en la sombra del gabinete Valdés.

 
Juan
Sheput

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