Finalmente la Dra. Lourdes Flores Nano reconoció su derrota. Y lo hizo tratando de deslucir el triunfo de su contendora innecesariamente. Indicó que si el Jurado Nacional de Elecciones hubiera actuado en función de las normas que el mismo dio, se habría revertido la situación, habría acumulado 50,000 votos más y ella hubiera sido la ganadora.
Es decir hizo un llamado a la leguleyada.
¿Se imaginan en qué se convertirían los procesos electorales si el JNE actuara como pide el PPC y Unidad Nacional? De nada serviría el voto popular, se acabarían los sondeos a boca de urna y el conteo rápido. Los partidos en lugar de hacer campañas se dedicarían a capacitar personeros, de nada valdría la tecnología de punta. Todo se iría al diablo en nombre de la leguleyada, de la trampa, de la directiva mañosa que mata el sentido del voto, del sentimiento popular.
En buena hora que el JNE haya actuado como lo ha hecho. Y si todo este sentido encuentra eco es porque la gente que tiene que hablar, cuando se le requiere o calla u opta por la ambigüedad.
Desde el 3 de octubre se sabía de la tendencia ganadora de Fuerza Social. El conteo rápido y la encuesta a boca de urna confirmaban los últimos sondeos: Susana Villarán marchaba adelante por poco más de un punto porcentual. Conforme avanzaba el conteo esta tendencia se afirmaba. En ningún momento Lourdes Flores pasó al primer lugar, con lo cual la posibilidad que resultase ganadora se desvanecía desde el punto de vista matemático. Sin embargo por el ingreso tendencioso de actas de lugares favorables al PPC, se dio la sensación que la distancia se aminoraba y que, inclusive, podría ganar Lourdes Flores. Estaba clarísimo, desde el punto de vista matemático que, habiendo avanzado el conteo en más del 85%, revertir la tendencia era un imposible estadístico, sólo alcanzable con un fraude grotesco, con leguleyadas perversas para el sistema democrático.
Sin embargo a pesar de esta evidencia fáctica hubo silencio o ambigüedad. Los medios de comunicación se olvidaron de consultar a matemáticos o estadísticos que podrían haber aclarado el tema. Se consultó a expertos en temas electorales. Y lo más lamentable es que los expertos, encuestadores y hasta los ex funcionarios responsables de la ONPE, pedían que no se celebrara, que se actúe con responsabilidad, que cualquier cosa podría pasar.
¿Tanta inseguridad hay en estos profesionales que se prestan a un juego abierto de manipulación? ¿La falta de aplomo o el afán de quedar bien los puede llevar a actuar u opinar con peligrosa ambigüedad?
Luego de escuchar la conferencia de prensa de Unidad Nacional entiendo por qué no somos predecibles y recuerdo la penosa declaración de PPK a un diario chileno en el sentido que en el Perú, con un buen abogado, se puede lograr, literalmente, cualquier cosa.
Juan
Sheput